sábado, 24 de septiembre de 2016

Quid pro Quo.



Siempre el fallo lo repiten los mismos. Que en quien confías, que quien te pide, es el último de la fila para dar. Que ni tu confianza es ciega, ni tu gilipollas.
Tu, que pensabas que los años curarían tus males, te das otra vez de bruces contra ti mismo. Te encuentras otra vez contra tu némesis, que va de aliado.
Que vas de valiente e hincas rodilla a la primera que las cosas no salen como esperabas. El auto control no existe, y reventar una pared a cabezazos nunca ha sido un buen remedio.
Que ni el tiempo lo cura todo, ni quedarse callado solucionada nada. A esos que piensan que la solución es dejar su orgullo por bandera, a esos que piensan que mejor callar que parecer idiota... Cuanto se equivocan.
Espera solo a que el karma, la vida, la ruleta les demuestre que, el silencio, no es el mejor amigo del error. Y mejor, espera, a que cuando se rompa tu castillo, vengan a llorarte, en ese momento te darás cuenta de cuan poco les importas.
Quid pro Quo. Si pides, recibes. Si pides y no recibes, plantéate donde esta el fallo. Y siempre esta en ti.
Quid pro Quo.