¿Como borras los últimos cinco años de tu vida? ¿Como eliminas todo lo que pensabas que te hacia ser mejor? ¿Como callas a esos fantasmas que vienen gritando las cosas que tu no puedes decir? Solo queda mirar arriba y respirar, respirar y recordar, recordar de que todo tiene final, que no hay idiota que lo soporte por mas que cien años dure.
¿Que haces cuando, la persona que creíste perfecta, te muestra cruelmente que era una mentira?
Tu estabas convencido que no saldría bien, que no funcionaria, lo avisaste y lo dijiste. Te conocías, por no sufrir, por que hay gente que solo necesita estar sola, que sabe que no puede depender de nada mas. Te vendiste cuentos, te pensaste que quizás, las cosas no son como piensas y que esta vez, puede que si salga bien, que esa persona sea la que de verdad te haga cambiar todo lo que te confiere miedo y te quita la libertad de tu propio interior.
¿Como retomar todas las advertencias que tomaste cuando empezaste? ¿Como volver a confiar, si cuando mas has dado, mas hondo te han clavado el puñal?
Si se quiere se puede, es mentira. Si se puede, se quiere... Por que nos aferramos a las facilidades. Ahora aferrate de alguien que te venderá una vida en rosa, mientras en tu cabeza, cada vez mas, vas pareciéndote al demonio. Ahora aferrate al sueño de que, quizás el culpable fue el otro, y no tu, por negligente, por jugar a ser dueña de otra persona, por jugar a ser la jefa de decisiones que no debiste tomar.
El valor esta en admitir donde se ha errado. Yo he fallado, como el que mas y mucho mas, pero por orgullo jamas se podrá negar, que no entregue todo, del 1 al 100, del 100 al 1000. El valor, no esta en decir que hacen mal los demás, como hacías tu, esta en demostrar que no eres como eso que has criticado.
El valor esta, en después de todo, ponerte delante de la persona a la que dijiste un día que querías, y decirle, al menos, que fue un error o aunque sea, la verdad, de como dejaste de sentir por el, para sentir por alguien mas. Quizás ahora me mueva el odio y el rencor, pero lo llamare orgullo, para tapar que, uno siempre es tan imbécil, que por masoquista y continuista, espera que algún día te arrepientas, y esperar.
No habrá mas palabras. Solo espero, que te lo hayas pasado bien.
domingo, 23 de abril de 2017
jueves, 16 de marzo de 2017
Sx2.
Ruedas corriendo por la T1 de Barajas. Siete menos cuarto de
la mañana. El tiempo apremia.
-
Dónde estás? – llega un mensaje al teléfono.
Ya son menos diez y ella no ha llegado.
-
Llegando. No encontrábamos el aparcamiento.
Tranquilo, quedan aún una hora para irnos.
Bueno, la puntualidad nunca fue su fuerte, llevaba años sabiéndolo,
no era un problema. Siete menos cinco. El facturado de maletas esta vacío, no
quedan ya pasajeros hacia Londres en el stand de Easyjet pasando sus pequeñas
maletas, justas para colar kilos y kilos, pero que no superen el tamaño que
exigen ahora. Mínimo.
-
Ya están ahí.
Lágrimas, despedidas. Besos y abrazos. De todo, pero bueno
es lo normal. Cuando emprendes un viaje así es lo que esperas. Nunca me
gustaron las despedidas. Nunca he sido capaz de decir adiós ni cuando me voy de
casa, por no saber si volvería.
Pero bueno, ahí estábamos. Asientos 7F y 7E. Vuelo Madrid- Londres.
De barajas a Stansted. Sería difícil empezar, estaba claro. Pero es lo que
tienen los comienzos, que nunca son fáciles.
Era esto lo que quería ¿O quizás no? Había engañado a los demás…
¿O me había engañado a mí mismo? Todos creían que me iba por ilusión de hacer
algo nuevo, por las promesas de que si triunfas en otro país, con otro idioma,
triunfas donde sea. Un futuro… Como les había podido mentir así. ¿Para
salvaguardar mi orgullo? ¿Para hacerme
el duro y no ver que lo único por lo que me iba era por no perderla?
-
Si no vienes conmigo, yo me iré. No puedo estar
un año sin hacer nada, pero yo lo necesito. Necesito hacer algo. Es lo mejor…
Ven conmigo si quieres. Yo quiero que vengas, pero es tu decisión.
No hubo que pensarlo mucho. “Yo me iré, contigo o sin ti”.
No hacían falta más palabras. El miedo a perder algo por lo que llevaba tanto
tiempo haciendo que funcionase al 100%, el miedo a perderla era más fuerte que
el deber o responsabilidad que me ataban aquí. No ver a mi familia, no ver a
mis amigos, a mi gente… podría soportarlo a duras penas, pero no quería echarla
más de menos. Habían sido muchos años aguantándonos a malas, un año entero
estando juntos, para que todo acabase por algo así. Ahora la tenía ahí al lado,
apretándome la mano, apretándose los dientes y el miedo. Nunca le había gustado
volar. Siempre que tenía que coger un avión, antes me llamaba histérica, más
cuando le tocaba sentarse sola.
-
Me vas a reventar la mano eh… cariño.
-
Lo siento. Pero es que no me gusta nada…
-
Aún no hemos ni empezado a movernos, tranquila. Además…
te suda la mano. Te vas a deshidratar.
-
¡A mí no me suda la mano, gilipollas! Te suda a
ti. Guarro.
-
Jajaja no pasa nada. ¿Nos hacemos una foto? Antes
de irnos.
-
Venga vale.
Quince fotos después, lo habíamos logrado.
-
Venga, nos ponemos la música, dormimos y en dos
horas estamos ya en Londres… ¿Vale? Tranquila…
-
Vale… pero tengo miedo.
-
Bueno, yo también. Pero alguno de los dos tiene
que hacerse el fuerte o nos ponemos a llorar los dos y nos echan eh…
-
Eres idiota en serio.
-
Quizás… pero bueno, por eso estoy aquí.
-
¿Te arrepientes?
-
Me arrepentiría si hubiese tenido que despedirme
y dejarte sola en este avión.
Dos horas y media después estábamos ahí, destrozados. Entre
el madrugón, entre el equipaje, entre los paseos de punta a punta en ese
infierno de aeropuerto, nos habíamos hecho ya a la idea de que estábamos en
Londres, solos. Esperando un autobús que nos llevase al encuentro de su primo. Se
nos acercaban gente a preguntarnos cosas, en inglés. Y nuestro inglés primitivo
era el que era. Pero al menos nos defendíamos.
-
¿Qué te ha preguntado?
-
Que donde estaba la estación de metro, me
parece.
-
No tienes ni idea ¿no?
-
La he mandado para arriba, pero a saber cómo se
lo he dicho la verdad, igual la he mandado a pillar un vuelo o algo a la tía.
-
Dios… vámonos antes de que se dé cuenta de que
la has timado.
Otras dos horas de autobús. Llegando a Victoria. Cuatro
maletas. Apenas 20 y 22 años. Y parados en mitad de una estación de aspecto
viejo de pleno Londres. Con unas cuantas
libras y sin saber cómo coño preguntar si quiera donde estaba la otra parte de
la estación.
-
¿Dónde está tu primo?
-
No tengo ni idea, me dice que está aquí, pero
que no sabe en qué salida hemos llegado a caer… ¿Qué hacemos?
-
Si quieres me quedo yo y sal a buscarle, te reconocerá
antes a ti que a mí.
-
¡Ahí viene!
Después de varias horas, después de varios cambios por el
metro de Londres, enano y siempre abarrotado, estábamos ya por fin en Finsbury.
La que sería nuestra casa durante unos días, hasta que consiguiésemos salir y
estar los dos solos. Así se empiezan las historias, despedidas, decisiones,
errores e ilusión. Pero no hay mejores historias que las que se empiezan cuando
se quiere de verdad, supongo… Todo era empezar.
lunes, 13 de marzo de 2017
Sx,
Nuestra historia comenzó como esos libros que empiezas sin
convicción. Pensando que el final te decepcionara, pensando que los personajes
se estancaran.
Nuestra historia comenzó como esas películas románticas, que
repiten una y otra vez el mismo patrón. Pero así es como todo empieza. Buscando
la sorpresa, buscando la emoción, la ilusión. Nuestra historia comenzó, y como películas
y libros, tuvo su final. Finales abruptos, de esos que no te venden en
anuncios, de esos que te duelen más que un simple adiós. Nuestra historia acabo
con mentiras, con terceras personas ocupando huecos, que la rutina hizo que lo
nuestro se fuese.
Ahora el orgullo es capitán, ahora nos jactamos de que
vivimos y que nos hicimos mal. Pero... ¿Acaso está mal querer de verdad? ¿Acaso
está mal dar todo y esperar, si acaso, la mitad? No, ni dependencia, no, ni las
cicatrices, no. Si buscamos culpables, el máximo soy yo, por querer con distracción,
amar con mucha locura pero entregarme sin una razón. Tú, tu solo has sido
producto del orgullo, de las lenguas de plata que venden historias. Nuestra
historia comenzó...
Y cuando comenzó, cuando continuo y ahora que acabo, sigo
viendo las mismas seis razones por las que te quise a mi lado, pelee para
mantenerte ahí, y llore cuando decidiste irte.
Primero, fuiste real, primero, siempre fuiste tú. No
merecieron la pena todas las bocas anteriores, no merecieron la pena todas las demás,
cuando te vi como de verdad te quise ver.
Segundo, siempre con sinceridad, siempre con la verdad por
bandera, siempre consiente que yo no era el indicado, pero era el que estaba ahí.
Tercero, tu dureza, tu fuerza de tomarte las cosas y decírmelas
sin pensar, sin tapujos ni estrellas para adornar, formas de guerras mejores
que las peleas.
Cuarta, tu en general, sin miedos, sin barreras, sin vergüenza
al tenerme, mirarte y verte que igual, si de verdad creía, ese libro podría ser
lo mejor que hubiese leído nunca.
Quinto fue que me supere, me supere por ti, me supere de
anteriores hostias, aun que tuve que tomarme un tiempo, que te debo y te deberé
aun ahora,
Sexta fue que, después de tanto, desde el principio, me
enamoré, de esta película, de sus actores, de su historia y sus giros. Me
entregue con todo porque vi todo, quise todo, y perdí todo...
Quizás en unos años, quiera el destino que vuelvas, quizás
en unos años yo ya este rodando otras historias. Quizás en unos meses, lea todo
esto y piense que fui idiota.
Pero bueno, el amor, como suponer que un libro por su
portada, o una película por sus avances son malas, es de idiotas. Contaré hasta
seis, cuando llegue al final, que cada razón por la que te busqué se borre.
Pero si algún día quieres volver, piensa que todo lo que dejaste, fue por un
castillo en el aire y en la vida real, la que manda es la gravedad.
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