domingo, 29 de diciembre de 2013
Locuras.
Como el que vive cada día esperando a que pase algo. Como el que vive confiando en perros siendo un ciego, sabiendo que con la comida estos olvidan su deber. Las esperanzas mas minadas que las ilusiones, las ganas mas apagadas que la luz de unos ojos que hace mucho que dejaron de creer que en este mundo había amor, quizás compasión y que solo se llenan con decepción, de ver y confiar, de creer y amar. Día tras día buscando un grito de ayuda con el que poder decir todo, con el que poder escapar, de soltar todo el alma en suspiros ahogados por lagunas de lágrimas que no salen porque hace tiempo que cualquier sentimiento quedo olvidado, acostumbrado mas a el dolor. "No confíes" me digo... "no los dejes otra vez..." pienso para mi, sabiendo que como idiota, volver a confiar, volver a caer ya es obligatorio. Seria todo mas sencillo si todo esto que llaman sentir fuera efímero, si apenas fuera un soplo de aire fresco en un desierto, para valorarlo mas. Para darte cuenta que la amistad, amores, que todo, siendo pasajero, vale mil veces mas que vivirlo. Divagaciones de una noche loca, locuras de una vida sumida en ese bonito teatro de ser siempre una sonrisa para todos y no ser como de verdad eres, ser solo lo que la gente esperan que seas, ser solo lo que la gente cree que eres. Y no eres nadie, nadie mas que un alma idiota, que como idiota, repite siempre las mismas idioteces, pretendiendo que a la decimonovena no se repitan los que en las otras dieciocho veces ha ocurrido. Confiar en que toda esa mentira sirva para querer a una persona. Locuras de una noche loca, una forma mas de gritarle al mundo por escrito que no todo es lo que parece. Que no todo aquel que no responde, no es por ignorar, es porque no hay respuestas para todo, y las respuestas que hay están vacías, vacías de todo lo que de verdad se siente. Ojala... ojala fueran efímeros los sentimientos, ojala fuera efímero olvidar, pero ahora solo amar dura como una vela, mientras odiar y la sentirse decepcionado duran eternamente. No hay lagrimas, hay piedra debajo de todo esto. No hay abrazos sinceros ni párrafos para "liberar todo lo que te joda". No hay nada mas que esto, una simple nota a pie de una imagen, donde solo se ve un idiota sonriendo, que por dentro no sonríe, ni siente, ni quiere sentir por miedo a que los sentimientos no sean efímeros y estos, como las otras dieciocho veces anteriores, solo duelan, solo hagan que este pozo sea mas hondo. Es mas sencillo vivir hundido y no parecerlo nunca, que pedir ayuda y fracasar, y decepcionar y ser por ti lo que los demás sufran, sientan mal. Ojala... Ojala estar solo como un naufrago y por fin, por fin ser como de verdad eres y no como la gente cree que eres de verdad. Divagaciones de una noche loca, locuras de un idiota, ya lo ves. Nada de lo que hayas podido leer aquí tendrá sentido para ti, ni debe tenerlo para nadie. Quizás a un idiota solo le entienda otro idiota. Quizás lo mejor seria irse de aquí.
lunes, 4 de noviembre de 2013
La playa II.
Si, definitivamente me había enamorado...
Ahora me pasaba todos los días en la terraza, mirando a la playa, esperando que su figura apareciese por el horizonte. Mas de siete días sentado, esperando, describiéndola en hojas que luego tiraba al mar, esperando que alguna se la llevase el viento y llegara hasta su ventana, la leyese y viniese a verme. Que supiese que la había empezado a amar con la primera palabra que salio de sus labios. Pero ella no venia, siete días esperándola, siete eternos días.
Fui al pueblo pasada una semana, no podía seguir en ese estado de ostracismo, encerrado en casa, esperando un sueño que en mi mente no se borraría nunca.
¿Quien era? No sabia ni su nombre, no sabia nada de ella, y si embargo había ido allí, con la excusa de buscar algo que no necesitaba, por intentar indagar un poco y saber quien era.
¿Sera de aquí? Seguro que si, no había sitios habitados en mas de 20 km. Tenia que ser del pueblo.
Entre en la cafetería. Estaba casi vacía, salvo por un cliente que se ocultaba tras un periódico, al final de la barra.
- Cuanto tiempo escritor ¿que le ha hecho volver a aparecer por el pueblo después de tanto? Hacia mas de una semana que no se sabia nada de usted.
- Quería despejarme un poco, ya sabe. Tomar un poco el aire, un aire que no sepa tanto a sal.
- Claro... ¿Un café?
- Si, si, por favor.
Me trajo un café que podía haber venido directamente del infierno. La taza estaba roja del calor que desprendía. Jugué con los azucarillos un rato, removiendo con la cuchara el magma que me habían servido.
Miraba a la gente distraído pasando en frente de la ventana. Intentando imaginarme sus vidas, trazando las lineas de sus historias en mi mente, pero en mi mente solo la buscaba a ella, en cada rostro de cualquier chica que pasara por mi campo de visión.
Tenia que aparecer, no podía estar en otro sitio, y era de rigor pasar por aquella plaza, era el punto intermedio para cualquier destino.
Pasé mas de una hora así, el café frío, sin sabor, con mas azúcar que liquido.
"¿Quien era? "... No paraba de rondarme la misma pregunta, su cara empapada por la lluvia sonriéndome, susurrándome que la buscase.
¿Habría sido todo un sueño, un sueño de verdad? No, era imposible.
Había ocurrido, ella había sido real. ¿Entonces donde estaba?... ¿Quien era?
Pasadas dos horas, el camarero me miraba con extrañeza. La taza seguía intacta. Había pasado de magma volcánico a un tempano de hielo.
Al fondo de la calle, la vi pasar. Era ella, iba con una amiga suya. Esa sonrisa, ese pelo, esos ojos...si, esos ojos. ¡ERA ELLA!. Salí corriendo de la cafetería, pero en esa décima de segundo, ella había desaparecido, ya no se donde estaba. Intente recrear su imagen y buscar la calle por la que se había ido. Fui en su ruta, buscándola entre la gente que me saludaba amable y la que me miraba raro, preguntándose que hacia con tanta prisa por allí. Al fondo la veía, caminaba con una falda azul, una camiseta blanca y un pañuelo al cuello. Al doblar la esquina la vi. Por un momento pensé que seguiría, pero se dio cuenta de mi presencia y se dio la vuelta. Me miro con sorpresa, como riéndose de eso mismo, de la sorpresa. Intente decir algo, pero justo en ese momento paso un furgón delante mía, quitandola de mi vista. Ella había desaparecido, se había esfumado, ella y su amiga ya no estaban.
- ¿Quien eres ?... le susurre al viento, intentando que le llevase el mensaje a ella, que viniese y me diese un abrazo, un beso como aquel día.
Me estaba volviendo loco. Loco por ella, por no verla.
¿Quien era? ¿Estaba perdiendo la cordura? ¿Estaba ella jugando conmigo?...
Ahora me pasaba todos los días en la terraza, mirando a la playa, esperando que su figura apareciese por el horizonte. Mas de siete días sentado, esperando, describiéndola en hojas que luego tiraba al mar, esperando que alguna se la llevase el viento y llegara hasta su ventana, la leyese y viniese a verme. Que supiese que la había empezado a amar con la primera palabra que salio de sus labios. Pero ella no venia, siete días esperándola, siete eternos días.
Fui al pueblo pasada una semana, no podía seguir en ese estado de ostracismo, encerrado en casa, esperando un sueño que en mi mente no se borraría nunca.
¿Quien era? No sabia ni su nombre, no sabia nada de ella, y si embargo había ido allí, con la excusa de buscar algo que no necesitaba, por intentar indagar un poco y saber quien era.
¿Sera de aquí? Seguro que si, no había sitios habitados en mas de 20 km. Tenia que ser del pueblo.
Entre en la cafetería. Estaba casi vacía, salvo por un cliente que se ocultaba tras un periódico, al final de la barra.
- Cuanto tiempo escritor ¿que le ha hecho volver a aparecer por el pueblo después de tanto? Hacia mas de una semana que no se sabia nada de usted.
- Quería despejarme un poco, ya sabe. Tomar un poco el aire, un aire que no sepa tanto a sal.
- Claro... ¿Un café?
- Si, si, por favor.
Me trajo un café que podía haber venido directamente del infierno. La taza estaba roja del calor que desprendía. Jugué con los azucarillos un rato, removiendo con la cuchara el magma que me habían servido.
Miraba a la gente distraído pasando en frente de la ventana. Intentando imaginarme sus vidas, trazando las lineas de sus historias en mi mente, pero en mi mente solo la buscaba a ella, en cada rostro de cualquier chica que pasara por mi campo de visión.
Tenia que aparecer, no podía estar en otro sitio, y era de rigor pasar por aquella plaza, era el punto intermedio para cualquier destino.
Pasé mas de una hora así, el café frío, sin sabor, con mas azúcar que liquido.
"¿Quien era? "... No paraba de rondarme la misma pregunta, su cara empapada por la lluvia sonriéndome, susurrándome que la buscase.
¿Habría sido todo un sueño, un sueño de verdad? No, era imposible.
Había ocurrido, ella había sido real. ¿Entonces donde estaba?... ¿Quien era?
Pasadas dos horas, el camarero me miraba con extrañeza. La taza seguía intacta. Había pasado de magma volcánico a un tempano de hielo.
Al fondo de la calle, la vi pasar. Era ella, iba con una amiga suya. Esa sonrisa, ese pelo, esos ojos...si, esos ojos. ¡ERA ELLA!. Salí corriendo de la cafetería, pero en esa décima de segundo, ella había desaparecido, ya no se donde estaba. Intente recrear su imagen y buscar la calle por la que se había ido. Fui en su ruta, buscándola entre la gente que me saludaba amable y la que me miraba raro, preguntándose que hacia con tanta prisa por allí. Al fondo la veía, caminaba con una falda azul, una camiseta blanca y un pañuelo al cuello. Al doblar la esquina la vi. Por un momento pensé que seguiría, pero se dio cuenta de mi presencia y se dio la vuelta. Me miro con sorpresa, como riéndose de eso mismo, de la sorpresa. Intente decir algo, pero justo en ese momento paso un furgón delante mía, quitandola de mi vista. Ella había desaparecido, se había esfumado, ella y su amiga ya no estaban.
- ¿Quien eres ?... le susurre al viento, intentando que le llevase el mensaje a ella, que viniese y me diese un abrazo, un beso como aquel día.
Me estaba volviendo loco. Loco por ella, por no verla.
¿Quien era? ¿Estaba perdiendo la cordura? ¿Estaba ella jugando conmigo?...
jueves, 26 de septiembre de 2013
La playa.
Hacía tiempo que había caído en la rutina de ir todos los días al caer la tarde a la playa, ver como el Sol despedía un día mas ahí, era algo que se me había hecho necesario. Era perfecto. La playa estaba lo suficientemente alejada del pueblo para que a esas horas nunca hubiese nadie que me molestase en mis pensamientos. Me gustaba sentarme descalzo, con la libreta apoyada en las rodillas, esperando a la inspiración, esa amiga bipolar que me había abandonado hacía mas de un mes. Me sentaba ahí, mirando al mar, esperando que volviese, como si fuera ese antiguo amor que viene de la guerra.
Esa tarde había sido especialmente caótica. Las facturas de la casa que había alquilado en la zona me estaban ahogando. El poco dinero que me quedaba no me daría para mas que dos o tres semanas, estirándolo mucho y con igual suerte. Había pasado varías horas con el dueño, sumido en libros de cuentas que no entendía y que habían llegado a hacer que mi cabeza estuviese a punto de explotar. Había salido corriendo de ahí, en cuanto termino la reunión, buscando la paz que solo encontraba en ese pequeño escondite que había podido encontrar, cubriéndome entre el mar y el bosque.
Llevaba ya poco mas de un mes viviendo ahí, escapando de la ciudad y su movimiento, buscando la inspiración para mi próximo libro. Pero nada, tal como yo huía de la ciudad, la inspiración huía de mi.
Los arboles aquella tarde estaba estremeciéndose, meciéndose fuertemente a mi espalda. Esa noche habría tormenta, de lejos se veían los nubarrones que lo anunciaban. Me resguarde bajo el único árbol que había conseguido colarse en la arena, creando un refugio temporal. Esperando que no hubiese ningún rajo que me pusiese en peligro, me descalcé, como siempre, mirando hacia el Sol, que se escondía en el horizonte, tratando de que las nubes no lo atraparan y le taparan.
Pasaban ya las ocho de la tarde cuando el Sol estaba ya a media caída cuando unas gotas gordas empezaron a dejar huellas en la arena. Era hermoso, Los nubarrones descargaban su arsenal sobre la playa, mientras el Sol se iba, dejando un color rojizo que pronto daría paso a la noche.
Una risa llamo mi atencion, al otro lado de la playa. Venia desde la derecha. Una chica se acercaba por mi dirección, dudaba de que me hubiese visto, pero no tardaría en hacerlo, iba directa a mi.
Estaba jugando con el mar, cada vez que este se acercaba para besarle los pies, ella se retiraba, riendo a su vez. Bailaba con la lluvia, dando vueltas sobre si misma, con una delicadeza impropia del momento. El vestido rojo se le pegaba al cuerpo, dejando ver su esbelta silueta. Las gotas la empapaban, pero a ella no le importaba, ella bailaba y jugaba con el mar y con la lluvia, como si le perteneciesen. Llevaba el pelo moreno hacia un lado, dejando que el agua resbalase por su cuello, sin importarle nada que se le transparentara nada de su cuerpo. Por fin, me vio.
Sus mejillas se sonrojaron, seguramente no esperaba que nadie la estuviese viendo. Pero me miraba divertida, como si le hiciese gracia que alguien estuviese viendo lo que hacia, sin importarle lo mas mínimo. Se acerco a mi corriendo, como huyendo de la lluvia, graciosa.
Lo primero que vi fue sus ojos, marrones, claros, prácticamente de color miel. Eran bastante grandes y me miraban con una mirada infantil, juguetona. Su piel bronceada, típica de la costa, completamente mojada. No se que cara tendría, pero por lo visto le hacía mucha gracia. Debía de parecer un tonto, pero me había quedado hipnotizado mirándola como se acercaba hacia mi.
- ¡Hola! - me saludo muy animada por la situación, sabiéndose como quien tiene el control del momento. - ¿Quien eres?
- Hola... Esto... ¿Yo? Nadie... nadie importante, da igual. ¿Y tu? ¿Que haces aquí? Con lo que llueve, mañana no podrás ni levantarte de la cama.
- No pasa nada, es solo agua. Es como meterse en el mar. ¿Cual es la diferencia? Me gusta la lluvia ¿a ti te gusta la lluvia?
- No, en realidad la odio.
- ¿Y que haces aquí entonces?
- Vengo todos los días.
- ¿A que?
- Esto parece un interrogatorio... ¿Quien eres?
- Me llamo... bueno, mejor no. Yo no se tu nombre, tu no sabrás el mio. - No era tonta la condenada y se relamía con su control sobre mi. - ¿Que tienes en esa libreta? ¿Estabas dibujandome?
- No soy precisamente un pintor ni nada de eso. Intentaba escribir algo... pero no se me ocurre nada.
- Bueno, eso no importa. Ya te vendrá la inspiración. ¿Quieres venir conmigo? Igual si te mojas, te llueven las ideas junto con el agua. - me soltó un guiño atrevido. No necesito mucho mas para convencerme.- Venga vamos... ¡Te vas a divertir!
Me asió de la mano fuerte, levantándome, aun que yo tampoco opuse mucha resistencia. Sentía como las frías gotas de agua calaban mi ropa, como mis pantalones se pegaban a mi piel. Me llevo hasta la orilla del mar, entrando ella primero, hasta las rodillas.
- ¡Ven! El agua esta caliente, corre. - Me miraba divertida, buscando jugar conmigo.
- Estas loca...
- Quizás por eso yo parezco feliz y tu parece que llevas metido en un ataúd los últimos quince años ¿no? Jaja... ¡Ven corre, vamos!
Camine hacia a ella. Tenía razón, el agua del mar estaba caliente, daban ganas de zambullirse ahí mismo.
Pasamos un buen rato allí, hasta que el Sol desapareció completamente y la luna había hecho acto de presencia. Me sentía vivo a su lado. La miraba y en sus ojos de miel, me perdía. Nadamos, bailamos, jugamos juntos ahí en el mar, en la orilla, tratando de atraparla, escapaba de mi riéndose.
Cuando ya no pudimos mas nos echamos en la arena, muertos de cansancio. La lluvia había dado una pequeña tregua, dejando un leve rocío como mera presencia.
- ¿Ves? Así se vive mejor que entre libros.
- Son los libros los que me mantienen vivo. No lo entenderías.
- Mas de lo que crees. Pero eso no te hará feliz... ¿Como te sientes ahora mismo? Dime...
- Mojado, muy mojado. Pero feliz.
- No si... tengo yo razón.
- Bueno, no te subas tanto eh... ¿Quien eres?
- ¿Quien quieres que sea? - su voz era tan dulce... - Me tengo que ir. Hace un rato que tendría que estar en casa, mis padres me esperan.
- ¿Te volveré a ver?... Dime como te llamas, al menos.
- Me veras si quieres, aquí mismo. Y no, no te diré nada. Si quieres saber quien soy, se feliz.
Se acerco hacía mi y me planto un beso en la boca, casi sin tocarme, rozando un poco los labios, mientras me sonreía.
- Adiós...
Y se fue corriendo por donde había venido. Como si no hubiese estado ahí conmigo. En aquel momento acostado en esa playa, mirando su silueta desaparecer, sabía que había ocurrido, me había enamorado. De una chica sin nombre, que no conocía de nada, pero que quizás me había enseñado a como ser feliz. Necesitaba volver a verla y no hacía ni un minuto que se había marchado...
Si, definitivamente me había enamorado.
Esa tarde había sido especialmente caótica. Las facturas de la casa que había alquilado en la zona me estaban ahogando. El poco dinero que me quedaba no me daría para mas que dos o tres semanas, estirándolo mucho y con igual suerte. Había pasado varías horas con el dueño, sumido en libros de cuentas que no entendía y que habían llegado a hacer que mi cabeza estuviese a punto de explotar. Había salido corriendo de ahí, en cuanto termino la reunión, buscando la paz que solo encontraba en ese pequeño escondite que había podido encontrar, cubriéndome entre el mar y el bosque.
Llevaba ya poco mas de un mes viviendo ahí, escapando de la ciudad y su movimiento, buscando la inspiración para mi próximo libro. Pero nada, tal como yo huía de la ciudad, la inspiración huía de mi.
Los arboles aquella tarde estaba estremeciéndose, meciéndose fuertemente a mi espalda. Esa noche habría tormenta, de lejos se veían los nubarrones que lo anunciaban. Me resguarde bajo el único árbol que había conseguido colarse en la arena, creando un refugio temporal. Esperando que no hubiese ningún rajo que me pusiese en peligro, me descalcé, como siempre, mirando hacia el Sol, que se escondía en el horizonte, tratando de que las nubes no lo atraparan y le taparan.
Pasaban ya las ocho de la tarde cuando el Sol estaba ya a media caída cuando unas gotas gordas empezaron a dejar huellas en la arena. Era hermoso, Los nubarrones descargaban su arsenal sobre la playa, mientras el Sol se iba, dejando un color rojizo que pronto daría paso a la noche.
Una risa llamo mi atencion, al otro lado de la playa. Venia desde la derecha. Una chica se acercaba por mi dirección, dudaba de que me hubiese visto, pero no tardaría en hacerlo, iba directa a mi.
Estaba jugando con el mar, cada vez que este se acercaba para besarle los pies, ella se retiraba, riendo a su vez. Bailaba con la lluvia, dando vueltas sobre si misma, con una delicadeza impropia del momento. El vestido rojo se le pegaba al cuerpo, dejando ver su esbelta silueta. Las gotas la empapaban, pero a ella no le importaba, ella bailaba y jugaba con el mar y con la lluvia, como si le perteneciesen. Llevaba el pelo moreno hacia un lado, dejando que el agua resbalase por su cuello, sin importarle nada que se le transparentara nada de su cuerpo. Por fin, me vio.
Sus mejillas se sonrojaron, seguramente no esperaba que nadie la estuviese viendo. Pero me miraba divertida, como si le hiciese gracia que alguien estuviese viendo lo que hacia, sin importarle lo mas mínimo. Se acerco a mi corriendo, como huyendo de la lluvia, graciosa.
Lo primero que vi fue sus ojos, marrones, claros, prácticamente de color miel. Eran bastante grandes y me miraban con una mirada infantil, juguetona. Su piel bronceada, típica de la costa, completamente mojada. No se que cara tendría, pero por lo visto le hacía mucha gracia. Debía de parecer un tonto, pero me había quedado hipnotizado mirándola como se acercaba hacia mi.
- ¡Hola! - me saludo muy animada por la situación, sabiéndose como quien tiene el control del momento. - ¿Quien eres?
- Hola... Esto... ¿Yo? Nadie... nadie importante, da igual. ¿Y tu? ¿Que haces aquí? Con lo que llueve, mañana no podrás ni levantarte de la cama.
- No pasa nada, es solo agua. Es como meterse en el mar. ¿Cual es la diferencia? Me gusta la lluvia ¿a ti te gusta la lluvia?
- No, en realidad la odio.
- ¿Y que haces aquí entonces?
- Vengo todos los días.
- ¿A que?
- Esto parece un interrogatorio... ¿Quien eres?
- Me llamo... bueno, mejor no. Yo no se tu nombre, tu no sabrás el mio. - No era tonta la condenada y se relamía con su control sobre mi. - ¿Que tienes en esa libreta? ¿Estabas dibujandome?
- No soy precisamente un pintor ni nada de eso. Intentaba escribir algo... pero no se me ocurre nada.
- Bueno, eso no importa. Ya te vendrá la inspiración. ¿Quieres venir conmigo? Igual si te mojas, te llueven las ideas junto con el agua. - me soltó un guiño atrevido. No necesito mucho mas para convencerme.- Venga vamos... ¡Te vas a divertir!
Me asió de la mano fuerte, levantándome, aun que yo tampoco opuse mucha resistencia. Sentía como las frías gotas de agua calaban mi ropa, como mis pantalones se pegaban a mi piel. Me llevo hasta la orilla del mar, entrando ella primero, hasta las rodillas.
- ¡Ven! El agua esta caliente, corre. - Me miraba divertida, buscando jugar conmigo.
- Estas loca...
- Quizás por eso yo parezco feliz y tu parece que llevas metido en un ataúd los últimos quince años ¿no? Jaja... ¡Ven corre, vamos!
Camine hacia a ella. Tenía razón, el agua del mar estaba caliente, daban ganas de zambullirse ahí mismo.
Pasamos un buen rato allí, hasta que el Sol desapareció completamente y la luna había hecho acto de presencia. Me sentía vivo a su lado. La miraba y en sus ojos de miel, me perdía. Nadamos, bailamos, jugamos juntos ahí en el mar, en la orilla, tratando de atraparla, escapaba de mi riéndose.
Cuando ya no pudimos mas nos echamos en la arena, muertos de cansancio. La lluvia había dado una pequeña tregua, dejando un leve rocío como mera presencia.
- ¿Ves? Así se vive mejor que entre libros.
- Son los libros los que me mantienen vivo. No lo entenderías.
- Mas de lo que crees. Pero eso no te hará feliz... ¿Como te sientes ahora mismo? Dime...
- Mojado, muy mojado. Pero feliz.
- No si... tengo yo razón.
- Bueno, no te subas tanto eh... ¿Quien eres?
- ¿Quien quieres que sea? - su voz era tan dulce... - Me tengo que ir. Hace un rato que tendría que estar en casa, mis padres me esperan.
- ¿Te volveré a ver?... Dime como te llamas, al menos.
- Me veras si quieres, aquí mismo. Y no, no te diré nada. Si quieres saber quien soy, se feliz.
Se acerco hacía mi y me planto un beso en la boca, casi sin tocarme, rozando un poco los labios, mientras me sonreía.
- Adiós...
Y se fue corriendo por donde había venido. Como si no hubiese estado ahí conmigo. En aquel momento acostado en esa playa, mirando su silueta desaparecer, sabía que había ocurrido, me había enamorado. De una chica sin nombre, que no conocía de nada, pero que quizás me había enseñado a como ser feliz. Necesitaba volver a verla y no hacía ni un minuto que se había marchado...
Si, definitivamente me había enamorado.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Cartas. [Parte 1]
Los días y las noches pasaban iguales, lentas, con los sonidos de algunas balas perdidas, de gritos y lágrimas. Esa noche se leía en nuestros ojos el terror de lo que sabíamos que nos dirían al día siguiente. Nos iban a enviar a uno de los focos rebeldes, a luchar. Somos unos inexpertos, pero nos mandaban ante la escasez de hombres. Muchos morían por los disparos, las heridas, pero otros tantos morían de hambre, de sed... Simplemente morían, para no tener que matar nunca mas a nadie, para que nadie les tuviese que matar. Eran pocos los que volvían enteros, y los que lo hacían, jamas volvían a ser los mismos. Debe ser duro eso de perder a tus compañeros, a tus amigos.
06.00 A.M
Empiezan a sonar las campanas. Tengo demasiado sueño, pero mejor levantarme que aguantar los gritos del general, que estará al caer. El General Alonso, enviado desde Madrid, uno de esos godos que pensaban que eran mejor que nosotros por ser de la península.
- ¡Arriba todo el mundo, vamos! - Su voz, su terrible voz que llevaba un año atemorizándonos a todos por las mañanas con los mensajes de guerra, la lista de caídos y las asignaciones de tareas - Hoy os va a tocar saber que se siente estar ahí dentro, en la verdadera guerra. Seréis enviados a la costa. En los Cristianos hay grupos rebeldes que llevan un par de días hinchándonos las pelotas. Allí os dividirán en grupos de diez. ¿Alguna pregunta?
- ¡SEÑOR, NO, SEÑOR!
- Bien... ¡PUES VENGA PANDILLA DE MARICONAS! Hay que defender la patria.
08.00
Los furgones en los que nos habían separado eran estrechos, íbamos pegados unos con otros, como sardinas. Íbamos bajando las estrechas calles hacia las playas. Los cristianos hace tiempo que fue tomada, o eso pensábamos. Cada vez que nos acercábamos un poco mas, se escuchaba el sonido de granadas, disparos y gritos de hombres. La lucha no había esperado a que terminara de ponerse el Sol en el cielo. Pero allí estábamos diez críos con 10 fusiles de una calidad nula, con miedo en nuestros ojos, en nuestro sudor. Se podía cortar con un cuchillo la tensión. Sabíamos que no volveríamos todos, lo sabíamos desde hacia un año.
- Fran... No te separes de mi.
- ¿Y dejar solo al único amigo que tengo en toda esta mierda?... Volveremos a casa. Tu hijo te esta esperando.
- Si...
No se si le estoy mintiendo o de verdad me creo yo que vayamos a volver. Pero no caeremos sin honor, no caeremos en una maldita fosa común.
10.00
Mas de una hora de disparos. Noto la sangre en mi pantalón, de una bala perdida que ha terminado en mi muslo. Nada de gravedad. Tengo a mi al rededor muchísimos cuerpos, de viejos conocidos con los que he compartido todo este ultimo año. Estos pocos segundos en los que han cesado los disparos me hacen pensar que ya no habrá nada. Debe de quedar poco.
- ¡VAMOS...A POR ELLOS! - Grito el General Alonso.
12.00
- Francisco... No se donde están los demás. No nos queda munición.
- Estarán un poco al norte. No deben de quedar muchos de ellos. Las noticias no son malas. Vamos... tenemos que reunirnos con todos los demás.
- ¿Vamos a salir a campo abierto?
- No nos queda otra compañero... Mañana estaremos a esta hora tomándonos algo en el Bar de Pepe, invito yo.
- Trato hecho muchacho.
Siento que la pierna me arde. Una bala me ha atravesado el muslo izquierdo entero.
- ¡VAMOS! ¡NO NOS QUEDA MUCHO!
¡PUM! Miguel había recibido una bala en la cabeza. Abriéndole un agujero en medio. Se había parado para animarme, y por ello le acababan de volar la cabeza. Consigo reunir las pocas fuerzas que me quedan para despedirme de el, con lagrimas en los ojos, sangre en las manos... Me arrastro.
- Miguel... no, no te vayas, amigo. Por favor... no. - La poca voz que me sale no ayuda nada a la vida, parece un grito de muerte mas que otra cosa.
Pero ya era tarde. La bala le había volado toda su juventud, su vida. Yo no puedo mas, prefiero morir con el y rendirme, a seguir viendo morir gente, a saber que alguna de mis balas ha matado algún padre, hermano o hijo.
Noto unas manos fuertes levantándome y colocándome en una camilla. No siento la pierna izquierda, pero se que me la están vendando.
Sueño... ven a mi. Muerte... ven a mi.
"Esta es una historia de como se conocieron mis abuelos, hace muchísimo tiempo, en Tenerife. No hablo de ideales, no hablo de nada mas que de una historia real, de una historia que va mas allá que de una guerra. Va por vosotros, abuelos."
06.00 A.M
Empiezan a sonar las campanas. Tengo demasiado sueño, pero mejor levantarme que aguantar los gritos del general, que estará al caer. El General Alonso, enviado desde Madrid, uno de esos godos que pensaban que eran mejor que nosotros por ser de la península.
- ¡Arriba todo el mundo, vamos! - Su voz, su terrible voz que llevaba un año atemorizándonos a todos por las mañanas con los mensajes de guerra, la lista de caídos y las asignaciones de tareas - Hoy os va a tocar saber que se siente estar ahí dentro, en la verdadera guerra. Seréis enviados a la costa. En los Cristianos hay grupos rebeldes que llevan un par de días hinchándonos las pelotas. Allí os dividirán en grupos de diez. ¿Alguna pregunta?
- ¡SEÑOR, NO, SEÑOR!
- Bien... ¡PUES VENGA PANDILLA DE MARICONAS! Hay que defender la patria.
08.00
Los furgones en los que nos habían separado eran estrechos, íbamos pegados unos con otros, como sardinas. Íbamos bajando las estrechas calles hacia las playas. Los cristianos hace tiempo que fue tomada, o eso pensábamos. Cada vez que nos acercábamos un poco mas, se escuchaba el sonido de granadas, disparos y gritos de hombres. La lucha no había esperado a que terminara de ponerse el Sol en el cielo. Pero allí estábamos diez críos con 10 fusiles de una calidad nula, con miedo en nuestros ojos, en nuestro sudor. Se podía cortar con un cuchillo la tensión. Sabíamos que no volveríamos todos, lo sabíamos desde hacia un año.
- Fran... No te separes de mi.
- ¿Y dejar solo al único amigo que tengo en toda esta mierda?... Volveremos a casa. Tu hijo te esta esperando.
- Si...
No se si le estoy mintiendo o de verdad me creo yo que vayamos a volver. Pero no caeremos sin honor, no caeremos en una maldita fosa común.
10.00
Mas de una hora de disparos. Noto la sangre en mi pantalón, de una bala perdida que ha terminado en mi muslo. Nada de gravedad. Tengo a mi al rededor muchísimos cuerpos, de viejos conocidos con los que he compartido todo este ultimo año. Estos pocos segundos en los que han cesado los disparos me hacen pensar que ya no habrá nada. Debe de quedar poco.
- ¡VAMOS...A POR ELLOS! - Grito el General Alonso.
12.00
- Francisco... No se donde están los demás. No nos queda munición.
- Estarán un poco al norte. No deben de quedar muchos de ellos. Las noticias no son malas. Vamos... tenemos que reunirnos con todos los demás.
- ¿Vamos a salir a campo abierto?
- No nos queda otra compañero... Mañana estaremos a esta hora tomándonos algo en el Bar de Pepe, invito yo.
- Trato hecho muchacho.
Siento que la pierna me arde. Una bala me ha atravesado el muslo izquierdo entero.
- ¡VAMOS! ¡NO NOS QUEDA MUCHO!
¡PUM! Miguel había recibido una bala en la cabeza. Abriéndole un agujero en medio. Se había parado para animarme, y por ello le acababan de volar la cabeza. Consigo reunir las pocas fuerzas que me quedan para despedirme de el, con lagrimas en los ojos, sangre en las manos... Me arrastro.
- Miguel... no, no te vayas, amigo. Por favor... no. - La poca voz que me sale no ayuda nada a la vida, parece un grito de muerte mas que otra cosa.
Pero ya era tarde. La bala le había volado toda su juventud, su vida. Yo no puedo mas, prefiero morir con el y rendirme, a seguir viendo morir gente, a saber que alguna de mis balas ha matado algún padre, hermano o hijo.
Noto unas manos fuertes levantándome y colocándome en una camilla. No siento la pierna izquierda, pero se que me la están vendando.
Sueño... ven a mi. Muerte... ven a mi.
"Esta es una historia de como se conocieron mis abuelos, hace muchísimo tiempo, en Tenerife. No hablo de ideales, no hablo de nada mas que de una historia real, de una historia que va mas allá que de una guerra. Va por vosotros, abuelos."
domingo, 26 de mayo de 2013
Tus eternos momentos fugaces.
Todo es
fugaz en la vida, hijo, todo llega en un momento y en un momento desaparece,
sucede y sucederá aunque te pese. Todo acaba yéndose como vino, desaparece,
como el viento que sientes pero no ves, como tu corazón que se acelera como si
fuera la primera vez.. todo desaparece, antes o después. No llores ni te lamentes
por aquello que perdiste, por dudas, por miedo o por cualquier cosa que deseaste
hacer y no pudiste.
Sin sentido,
sin camino y sin confianza, andarás,
fallarás, caerás y al final, inclinarás la balanza. A tu favor.. perderás y te
rendirás hijo, es ley de vida.. pero mira, nunca olvides que desde que naces
mueres, que por muerte hay vida, que saber reír cuando solo queda llorar es un
arte, llorar sin miedo, sin complejos y sin avergonzarte, cambiar una lágrima
por una sonrisa en un instante. No seas nunca aquel que dejo todo en pedazos,
no andes solo, o sólo llegarás al final del camino. Cuenta los pasos, los besos
y los abrazos, los días buenos y los que
echas de menos. De nada te servirá mirar atrás buscando todo aquello que
perdiste, si en su momento no luchaste, ni sangraste por mantenerlo, si no
lloraste y sufriste, defendiéndote de cada embiste que la vida te daba y que no
pediste. Se un hombre que jamás desiste y no llores por perderlo, llora por no
intentarlo y por lo no valiente que fuiste. -E.
jueves, 11 de abril de 2013
Enseñanzas.
¿Porque coño nos cuesta tanto aprender a olvidar? ¿Porque coño es tan complicado darse cuenta de las cosas? ¿Es tan difícil despertarse cada puto día con los ojos bien abiertos para ser felices? Somos patéticos.
No nos damos cuenta de las cosas sencillas, como que el que no te busca, jamas te buscara, no le busques tu. ¿Para que vas a perder tu tiempo pensando que ese chico te va a querer mas por hablarle todos los días ¿Porque crees que esa chica vera que no eres un cabrón, si por mucho que la demuestras, te ve como todos?
Esto empieza de antes, de esos amigos y amigas que jamas te hablan, jamas te escribe, jamas te dicen nada, pero si necesitan algo, eres su primera opción Si no te quieren para lo bueno, no estés para lo malo, porque no eres un pañuelo. Es así de fácil Deja de creer que ese amigo que jamas te llama, un día por magia, te llamara y te dirá que quiere verte, que vayáis a tomar algo. Deja de pensar, de una vez, que esa amiga que cuenta con todos menos contigo, un día sin venir a cuento, te hablara y te dirá algo que de verdad te haga ver que es tu amiga, como piensas.
No dependes de nadie, no valores tanto lo que piensen los demás no te creas las verdades que te dicen, porque son SUS verdades, no las tuyas, son sus ojos los que te ven alto, bajo, feo, guapo o de cualquier forma, no los tuyos. No puedes mirarte con los ojos de los demás No sirve de nada, porque al final, moriremos solos. Ellos no van a morir contigo, no les dejes que vivan tu vida, y tu mientras te desgastas pensando en como debes ser para agradar a esa chica que te gusta o como ser la chica mas guapa de tu ciudad, para llamar la atención del niño bonito.
Es mas fácil de lo que se piensa, olvidar es sencillo, pero nos gusta hacerlo complicado, porque nos engañamos pensando que necesitamos a esa persona para respirar, para vivir, y no es así.
Es muy sencillo, entiéndelo de una vez, si el chico que te gusta, solo ve por debajo de tu blusa, es que no le sirves para nada, es que para el no vales nada. Búscate a uno que no solo mire debajo de esa blusa, que mire mas allá que mire a tus ojos y no a tu culo, que acaricie antes tu pelo a tu ombligo. ¿Tanto cuesta? Si, todos los tíos son unos cabrones, lo se yo, lo sabes tu y lo sabemos todos, no te lo admitirán nunca, pero hay una diferencia... Están los que cuentan a las tías como quien cuenta los cigarros que le quedan, que no busca nada mas que lujuria, que le interesa mas lo que hay entre tus piernas, que lo que hay dentro de tu cabeza, y luego están los otros, los que solamente sacan ese lado tan "macho" cuando les atacan, cuando quieren atacar, pero no es que sea lo que necesitan. Un chico se vuelve así por vosotras, pero no lo veis. No veis que al tonto que piensa que con una cara bonita, un par de palabras preciosas, puede tener a cualquier tía seguirá siendo así mientras todas os entreguéis como borrachas por un amor que no te va a dar.
¿Y tu? tu búscate una chica sencilla. No te hace falta que sea la "reina del baile", no necesitas que sea una modelo. En los defectos de una mujer, esta la verdadera belleza, en su sonrisa puede haber mas amor que en sus pechos. Una chica que no sabe mantener una conversación no merece la pena, déjasela a los cabrones que las cuentan y busca una que de verdad, se valore, que se quiera a ella mas que a ti ¿y si no se quiere? ¿si no se valora? Hazla que lo haga, hazla que se vea como tu la ves, porque si, tu te iras de su vida, tu seras un recuerdo dentro de unos años, mas bonito o mas feo, pero te iras, porque todos se van. Pero vete siendo algo, vete siendo ese que la enseño, que antes que llevar un escote en el que deposite sus esperanzas de que se fijen en ella, lleve una sonrisa en la cara, que eso si, chicas, eso si es lo que de verdad sirve.
Todos hemos muerto y vamos a morir por amor. ¿Quien no se ha enamorado o piensa que no lo hará nunca? Es normal, es algo casi obligatorio, es una cosa que tiene que pasar, porque es lo que nos diferencia... el saber amar, aprender a querer.
Pero morir de amor no es mas que una forma bonita de decirlo, jamas puedes morir por nadie. Llora si esa chica te deja. Llora también si ese chico te ha abandonado por una mas "fácil". Llora y cuando ya no haya mas por llorar, saca tu mejor sonrisa, saca las fuerzas que tengas y sal adelante, que la vida no se para porque alguien se vaya, la vida no se detiene porque el o ella no supo valorarte.
Que sencillo seria todo, si entendiéramos todo esto. Que fácil seria la "adolescencia" si aprendiéramos todo esto...
No dependas de nadie, nunca, no sirve de nada, depende de ti, que eres quien luchara por ti.
No desconfíes de todos, porque un capullo te trato mal, porque puedes dejar escapar a alguien que te puede querer como mereces.
No utilices jamas a una mujer, en tu vida, porque llegara el día que te sientes y pienses y te veas vacío sabiendo que has perdido el tiempo en noches y mujeres y no has sido feliz.
No pienses que esos "amigos" o "amigas" que no te hablan, les importas. Ten siempre a tus mejores amigos en los buenos momentos y ellos te tendrán a ti, tenlos en los malos y serán para siempre. Olvídate de interesados, de chulos de barrio, de niñatos y niñatas, y busca a gente que realmente te ayude.
No pierdas nunca a nadie por un amor. Los amores vienen y van, siempre habrán mas. Pero personas reales, pocas, muy pocas.
Chicas, dejar de pensar que si cuatro payasos os llaman "gordas", es que lo sois. Dejad de pensar que si el chico que te gusta te llama "fea", lo eres. Se tu misma e independientemente de como seas, seras la chica mas hermosa del mundo.
Chicos, no hace falta ser el mas malo de tu ciudad, no hace falta que tenga mil personas detrás tuya defendiéndote porque eso no te hará feliz.
Yo, sinceramente, no creo en nadie, jamas en mi vida he creído en nadie. Solo creo en una fe que me levanta cada puta mañana y me dice "vive hoy, que mañana puedes estar muerto". Una fe que jamas me dejara ver la derrota. Porque no hay derrota si lo hago.
No lo intento, intentarlo es de cobardes que cuentan con perder. Hazlo, y aunque lo tengas que hacer mil veces, ya habrás triunfado.
Me ilusiono muy rápido tengo mil defectos. No soy un modelo, ni soy alguien especial. Simplemente soy yo. Simplemente vivo y sonrío y solo con vivir, ya soy feliz. Sin dinero en la cartera, sin una mansión sin coches de lujo. Solo vivo y soy feliz, porque no hay mayor motivo para ser feliz, que estar vivo.
Si, me he enamorado, si, he llorado y tampoco he entendido nada de lo que te escribo, pero la única persona especial en mi vida, me lo enseño. Me enseño que no nacimos para cambiar el mundo, que no hemos nacido para cambiar a nadie, que solo nacemos para morir, para cambiarnos a nosotros mismos por los que queremos, pero nada mas. Que no somos mas que una parte diminuta del mundo, pero si hacemos de nosotros algo especial, aunque no cambies nada, ya puedes ser feliz. Me enseño, que no tengo que hacer a nadie pensar como yo, que mi mundo es mi mundo, mis pensamientos y sentimientos son míos y eso es lo que me hace único Me enseño que lo que opinen todos, hasta tu familia, no importa, mientras tu seas lo que quieres ser, mientras tu te mires y sigas reconociéndote desde el pequeño niño que veía las películas de Disney hasta el adulto que querrás ser. Me enseño que el dinero no sirve para comprar mas que cosas que se acaban, pero que la felicidad, dura para siempre.
No se, es mas, se que todo lo que digo no servirá de nada, que sera algo inútil, pero... soy libre de decirlo.
No se quien eres, ni porque estarás leyendo esto, no intentare que a partir de hoy, confíes mas en ti, creas mas en ti, no lo intentare... lo haré.
Se fuerte. Se grande. Se lo que quieras ser, pero se tu, siempre.
Y siempre, siempre, pase lo que pase, pese a quien le pese, se vaya quien sea o venga cualquiera, siempre... sonríe, porque pequeña, compañero... eso es lo que de verdad funciona para ser feliz.
domingo, 31 de marzo de 2013
Lágrimas de sangre.
Todo esta extrañamente callado. No escucho ni mi propia respiración ¿Que esta pasando? No consigo moverme, no siento ninguna parte de mi cuerpo.
La noche había empezado como todas. La nevera vacía y los niños llorando, en silencio, con el estomago vacío Otra noche mas tenia que mentirles diciendo que su padre traería la cena mas tarde, que no se preocuparan. Que confiaran en el, una vez mas. Mi niña mayor me miraba, entendiendo mas allá de lo que yo les decía, es tan lista y sabe perfectamente que el no vendrá hasta dentro de muchas horas, que no traerá nada para ellos y como vendrá...
- Lo mejor es que os vayáis a dormir chicos, cuando papa vuelva, os despertare para que cenemos todos juntos. Mañana tenéis clase.. - Siempre me vestía mi mejor sonrisa para esos momentos, tratando de que no notaran el nerviosismo de mi voz.
Les acosté a los pequeños en sus camas, intentando ahuyentar de mi mente cualquier pensamiento que me llevara hasta el.
- Mama... ¿Podemos hablar? - la mayor estaba ahí, mirándome, con lagrimas en los ojos.
- Claro princesa... ¿Que sucede?
- Vamonos, por favor... No quiero seguir aquí, no podemos seguir aquí con el...
- Mi amor, no podemos abandonarle, el es todo lo que tenemos. Se que tienes miedo pero el cambiara, la ultim...
- MAMA... ¡NO VA A CAMBIAR, ASÚMELO YA, POR FAVOR!...¡NOS ESTA MATANDO!
La solté una bofetada, mas para callarla que para reprenderla, no podía escuchar eso...
- No te consiento que hables así de tu padre... Ahora vete a la cama.
- Mama por favor... La ultima vez casi nos pega a nosotros, tienes todos los días que bajar la cabeza cuando nos llevas al colegio, me he dado cuenta, no quieres que vean tus golpes... Va a acabar contigo mama.
- Confía en mi, princesa... Solo te pido una ultima oportunidad.
- No va a cambiar...
- Ve a dormir, que mañana tienes que ir a clases. No te preocupes, se pasara rápido la noche.
Las lagrimas en sus ojos me estaba haciendo temblar las rodillas. No podía ver mas a mis hijos así pero.. ¿Que podía hacer? Le amaba, se que el es bueno, y no tenemos otro sitio a donde ir. No puedo volver con mis padres, no me aceptaría y hace tiempo que perdí a todos mis amigos.
Las horas pasaban en silencio, estaba sentada en una silla, con la mirada fija en la puerta, intentando escuchar la puerta del ascensor antes de que el entrara, estar prevenida y saber como estaría aquella noche. Ya era muy tarde, quizás esa noche había decidido irse con alguna de esas fulanas y dejarnos en paz, darnos un día de descanso.
Pero no... los sonidos de la puerta del ascensor eran claros, el estaba ahí.
No conseguía abrir la puerta, no acertaba a meter la llave en la cerradura, estaba borracho, como siempre. El olor pestilente del alcohol barato se colaba por debajo de la puerta.
- ¡ ÁBREME LA PUERTA!... ¡ESTA MALDITA LLAVE NO QUIERE ENTRAR!
Mis manos temblaban al sujetar el pomo y girarlo. Ahí estaba el, hecho una pena, como siempre que volvía así con esa mirada lasciva y de odio que no pronosticaba nada bueno.
- ¿Donde esta la cena?
- No hay... No había nada que cocinar. Los niños se han tenido que ir a dormir sin cenar, esperaba que tu trajeses algo...
- ¿¡YO!? Estas loca ¿no? ¿¡DONDE ESTA LA CENA!?
- Por favor, no grites, les vas a despertar.
Me agarro fuertemente del cuello, acercando su cara a la mía casi rozándome El olor a alcohol era insoportable, me estaba mareando. Sus manos mugrientas me sujetaban tan fuerte que sentía que me estaba quedando sin aire.
- Voy a ir a mear... Cuando vuelva, quiero tener un plato de comida en la mesa, o si no...
Me soltó y se fue a la habitación cerrando de un portazo. Se le escuchaba vomitar, como su garganta expulsaba todo el Whisky que había tomado. Fui corriendo hacia la habitación de los niños.
- Chicos, despertaros, rápidos, vamos, a las escaleras, rápido...¡ RÁPIDO!
- ¿Que pasa mama?... - El pequeño lloraba, agarrándome del pantalón, con miedo.
- Nada mi amor, vamos... tenéis que ir a las escaleras. Papa no esta... muy bien, y sera mejor que le dejéis solo.
- Te lo dije... No iba a cambiar.
- No es momento para que me reprendas... Hazme caso, por favor.
El sonido de los vómitos había cesado.
- ¡VAMOS, SALID!
Los saque corriendo a las escaleras. Justo cuando iba a salir yo, la puerta de la habitación se abrió.
- Escondeos...
- Mama, ven con nosotros...¡MAMA!
Cerré la puerta de un golpe. No iba a permitir que les volviese a poner una mano encima a mis hijos. Si todo iba bien, seria lo de siempre, se olvidaría de ellos. Solo le pediría sexo, abusaría de ella y después de dormiría por el efecto de el alcohol. Al día siguiente podría llevar a sus hijos y sacarles de allí llevárselos lejos de aquel monstruo, hacer caso a su niña.
- Quítate de en medio...
- !NO!
- Solo te lo diré una vez mas... ¡ QUÍTATE DE EN MEDIO!
- ¿Porque? Me tienes aquí... Haz lo que quieras conmigo. Pero a ellos no les toques, te lo pido por favor.
- ¡QUE-TE-QUI-TES!
Se abalanzo sobre mi, golpeándome pero no iba a permitir que me apartase de la puerta, que fuese a por mis hijos. Uno tras otro, los golpes se fueron sucediendo sobre mi, en la cabeza, el abdomen y en todo el cuerpo. Pero el no conseguía moverme de ahí aunque dudo de que lo intentara, estaba desatado rompiendo cada parte de mi cuerpo. Levante la cabeza, mirándole, con lagrimas de sangre en los ojos, como suplicándole un milagro, que parase. Pero el no paraba...
Lo ultimo que vi fue la puerta abriéndose ruidos de personas, de pisadas a mi lado, socorriendome. Verle a el tumbado en el suelo, con la cara debajo de la rodilla de algún desconocido. Pero yo no podía mas, había conseguido que no les hiciese nada, pero yo no podía mas. Sentía como todo se quedaba en silencio, y escuchaba los gritos de mis hijos, llamándome, rogándome que no me marchara.
Todo esta extrañamente callado. No escucho ni mi propia respiración ¿Que esta pasando? No consigo moverme, no siento ninguna parte de mi cuerpo.
Todo ha acabado. El jamas cambio.
martes, 26 de febrero de 2013
Latiendo en silencio.
Escucha, te
voy a recordar lo que es la vida, eso que crees que disfrutas, y que pasa lentamente
mientras mueres, la vida y la muerte no son contrarios, son complementarios. No
hay una sin otra, nunca morirás si no has estado vivo, nunca morirás, si tu corazón
no ha latido, y ha llenado tu pecho, nunca morirás si has amado y te han amado.
Si el camino vale la pena no importa llegar al final. Mira, la vida es injusta,
antes o después, todos nos damos cuenta. Alguna vez lo será contigo, y otras serás
tú el causante, es ley de vida. Nunca te he querido vender un sueño, yo te
enseño la realidad, como la he vivido y no te voy a hacer creer que tu vida
depende solo de ti.
Tú no puedes controlarla, al igual que si
intentas parar tu corazón tan solo deseándolo, eres incapaz.. La vida es igual,
con desear no basta. Todos, todos dependemos de algo o de alguien. En mayor o menor
medida, todas las decisiones que tomas o no tomas, están condicionadas por lo
que has vivido, la huella sigue ahí, la huella de lo que paso y los que pasaron
por tu vida, es así. Hay cosas que si puedes controlar, tu controlas cómo son
los altibajos, tu controlas cuanto te influyen tus experiencias pasadas, tú intentas
controlar cuánto daño haces a los que quieres, tú y solo tú, controlas como
responder ante los tortazos de la vida. Tú decides si nadas contra corriente..
o te dejas llevar, si quieres escalar por ti, si quieres escalar por esa
persona.. o quedarte en el fondo de ese pozo.
Nunca es tarde para luchar, para luchar por lo
que quieres, y para luchar por tí. Nada en esta vida es gratis, si quieres
algo, tienes que pagar por ello y hacer algo, y viceversa, los errores también se
pagan, unos se pagan más tiempo y otros menos.. algunos se pagan toda la vida.
Solo puedes asumir lo que has hecho, vivir con ello, levantar la cabeza y luchar
sabiendo que no volverán a pasar. Aunque tú no controlas la vida, levantarte y
seguir luchando por lo que quieres sí, esos actos son solo decisión tuya, no
dejes que nunca te hagan creer lo contrario. Ya morirá tu corazón contigo,
cuando llegue el momento, pero mientras tanto..
Vive tu vida
y compártela. El tiempo solo te llenará de impotencia y lo hará por todo aquello que no hiciste, que
por miedo o por rendición, dejaste en tu cuaderno de cosas pendientes. Nunca
des algo que amas por perdido, nunca dejes de luchar. Escucha, a todos nos
llega ese momento, en el que elegir si
derrumbarnos o pelear hasta que no nos quede aliento, literalmente. ¿Y si falla..?
Si falla habrás luchado por ello, porque siempre te quedará tiempo para poder
derrumbarte, siempre queda tiempo para rendirse en esta vida, siempre queda tiempo
de derrumbarse sabiendo que hiciste todo por recuperarla.
A Andrea, a Cristina, a Raquel.. y a ella.
domingo, 24 de febrero de 2013
Internazzionale
Un momento en el que levantas la cabeza y te ves solo, delante de alguien que quiere parar todas tus ganas, que se pone entre tu y la gloria. Levantas la cabeza y te ves solo, contra el, odiándolo Pero miras a tu lado y ves a tus compañeros, ves a tus amigos, los que han compartido y están compartiendo ese odio, esas ganas de tumbar el muro, y triunfar. Pones decisión en tus pies, y corres, por ellos y con ellos, porque solo juntos podéis tirar ese muro. No escuchas las voces que gritan, animándote ayudándote ni las que están criticando, las que tratan de desestabilizarte, no escuchas nada mas que las voces de ellos, que te arropan, gritando que tu puedes, que ellos pueden, juntos. No ves nada, no ves las caras que te miran con reproche ni con amor, no ves a nadie mas que a tus compañeros y tus rivales, no ves mas que el balón Sientes todo, la piel tensa, la cabeza que no piensa, y un solo sentimiento, ganar, ganar junto a ellos, tus compañeros. Uno, dos y tres movimientos, cuatro patadas a los que muchos solo llaman un puto balón a lo que tu defines como la llave para abrir la puerta para salir del infierno. Sientes el calor, como los rivales te presionan, como te enseñan los colmillos, dispuestos a morder tu cuello. Pero no estas solo, tus compañeros cubriéndote las espaldas, a tus lados, corriendo contigo, mirando contigo, sintiendo contigo. Solo estas a un paso, a un sencillo movimiento de gritar con ellos algo sencillo...
Es difícil contarte lo que sientes con un simple balón es difícil explicarte cuando tienes a todos tus compañeros luchando contigo por el mismo sueño, si jamas lo has vivido, es difícil Cuando los colores negros y azules son algo mas que tu piel, cuando las manos y los pies de tus compañeros son los que te han hecho llegar hasta donde estas. Partido tras partido, peleando juntos, dejándote mas que el alma para llegar hasta ahí hasta el sitio donde sabes que os merecéis estar. No importa que edad te saquen, no importa cuantas victorias hayan cantado, tus rivales son inferiores a ti, si tu sabes como luchar con tus compañeros, si sabes disfrutar con ellos, y ser solo uno con ellos. No importa cuantas derrotas hayas sufrido, si al siguiente encuentro, te has levantado, te has sacudido el polvo y has demostrado que has caído pero que has vuelto mas fuerte. El camino ha sido difícil pero con cada tiro, con cada pase y con cada movimiento, son sus pasos y los tuyos los que te han llevado a pelear por el triunfo. Aplasta torres, aplasta muros, aplasta caracoles, haz lo que quieras, pero gana, solo gana, por ti y por ellos. No permitir que un fallo rompa todo, y seguir.
Es todo eso los que nos llevo hasta ahí es cada parada, fue cada gol, cada día en el que nos levantamos, lo que nos llevo hasta ahí dejar un pequeño nombre escrito en un papel, para que se sepa, que no importa cuantas victorias canten los demás equipos, cuantos trofeos tengan, ni cuantos años hayan gastado sus vidas, si nosotros, con ilusión igualamos y superamos todo eso, y dejar escrito, que llevar esa camiseta no es moda, no es por hobby, es porque amas, respetas y sueñas con fútbol vives con el, y con el es que te has rodeado de tus compañeros, de tus amigos. Dejar escrito en un sencillo papel, el nombre de tu equipo, el nombre de tus compañeros... Internazzionale.
Hemos empezado a caminar por un infierno con hambre, y por fin, hemos llegado a la mesa del banquete, y hemos arrasado.
Mas de 100 goles lo demuestra, arrebatar la liga al campeón de los últimos años. Parar a muerte cada disparo del contrario, defender a muerte cada ataque que recibíamos atacar como leones, todos, los nueve, como si fuéramos miles.
Es difícil que lo entiendas, si no has luchado con nadie nunca, es difícil que lo entiendas, si ir detrás de un balón no es algo mas que amor para ti.
David, Adrian, Omar, David, Zapata, Roberto, Alberto, Saul, Erick y los Innombrables.
Senior 2012-2013.
101 goles encajados.
40 goles recibidos.
Gracias a todos los que en algún momento de toda esta temporada ha gastado su tiempo en vernos, gracias a los que confiaron en nosotros cuando empezamos, gracias a los que a día de hoy, siguen confiando. Por vosotros y por nosotros, luchamos.
El sueño no es esto, esto es solo la entrada a todo lo que somos y podemos ser.
Internazzionale F.S
miércoles, 20 de febrero de 2013
Mi rincón favorito de Madrid.
Ataviada con sus vaqueros rotos, su jersey y su bufanda a juego, cuidándola del frío, su gorro de lana, dejando caer un mecho sobre su rostro, pisando la calle, fuerte, con sus Converse rojas. La mirada perdida, bajando la Gran Vía, con sus sueños a cuestas, y sus ilusiones jugando la mala pasada de verle por todos los escaparates.
Patricia había cogido la costumbre de perderse por Madrid, recordando con cada sentido, el sentimiento de cada lugar. En su pequeña libreta, la mejor forma de explicar todo lo que se había ido, los besos perdidos bajo aquel árbol de Plaza España, aquellas carreras por Sol, esos abrazos enfrente del Palacio Real. Le sentía en cada paso y en cada suspiro, reconocía su rostro en el de los demás, pensando en que había fallado. En sus oídos, los cascos de su reproductor, al son de la melancolía. Ella vivía enamorada de Madrid, vivía perdida en ese olor y en ese color del invierno de la capital, pero recuerda como se enamoro, y una lagrima de cristal, apenas visible, le baja del rostro. Que triste es todo ahora, cuando el amor lo descubres y tan rápido se va. Se sentía sola, con la única compañera que la música. Mana sonando, y ella sintiéndose tan sola sin muelle al que aferrarse a esperar a su amor. Los días le gastaban la ilusión, le consumían las ganas de sentir. Veía las parejas felices, los corazones pintados en bancos y hechos en los arboles, la mirada ilusionada de las chicas que pasaban de la mano de su pareja, y ella sola, sujetando su pequeña libreta, soñando que algún día los cuentos y sueños que tenia escritos, fueran realidad de una vez, junto a el. Se fue y ella no sabia porque, le quería y la quería, nada podía fallar. Pero todo tiene un final, aunque Patricia se engañara. En su pecho, perdido el ultimo suspiro de que el amor existe. De nuevo, perdida por las calles de Madrid, como cada jornada, como cada rato, acostada en la cama, visitando a Debod, saludando con una sonrisa a Cibeles, tirando un beso a Neptuno. Se sentaba en el Retiro a ver pasar a la gente, escuchar sus ilusiones, bañadas por la luz dorada de las farolas del parque, haciendo tan hermoso el cuento, que no podía mas que llorar. Ella pensaba que el destino la había abandonado, pero el destino siempre tiene la sorpresa en primer ligar. Un día, esa persona con la cual chocaste por la Castellana, puede ser la que te robe el aliento por las noches y los sueños de cada mañana, la que con una caricia haga que cada centímetro de piel se estremezca. Patricia volvía a tener ilusiones, volvía a llorar de la risa, y volvía a perderse por Madrid, pero no sola, no mas veces solas. Ya no escribía su nombre en su libreta junto al de un sueño, ahora tenia una realidad a la que amar. La noche trae sorpresas, bajo la luz del invierno de Madrid. Vestida como siempre, ilusionada como nunca, ahora no había música, ahora solo estaba su voz. Patricia volvía a estar enamorada de Madrid, y esta vez, no estaba sola para dar su amor.
Patricia había cogido la costumbre de perderse por Madrid, recordando con cada sentido, el sentimiento de cada lugar. En su pequeña libreta, la mejor forma de explicar todo lo que se había ido, los besos perdidos bajo aquel árbol de Plaza España, aquellas carreras por Sol, esos abrazos enfrente del Palacio Real. Le sentía en cada paso y en cada suspiro, reconocía su rostro en el de los demás, pensando en que había fallado. En sus oídos, los cascos de su reproductor, al son de la melancolía. Ella vivía enamorada de Madrid, vivía perdida en ese olor y en ese color del invierno de la capital, pero recuerda como se enamoro, y una lagrima de cristal, apenas visible, le baja del rostro. Que triste es todo ahora, cuando el amor lo descubres y tan rápido se va. Se sentía sola, con la única compañera que la música. Mana sonando, y ella sintiéndose tan sola sin muelle al que aferrarse a esperar a su amor. Los días le gastaban la ilusión, le consumían las ganas de sentir. Veía las parejas felices, los corazones pintados en bancos y hechos en los arboles, la mirada ilusionada de las chicas que pasaban de la mano de su pareja, y ella sola, sujetando su pequeña libreta, soñando que algún día los cuentos y sueños que tenia escritos, fueran realidad de una vez, junto a el. Se fue y ella no sabia porque, le quería y la quería, nada podía fallar. Pero todo tiene un final, aunque Patricia se engañara. En su pecho, perdido el ultimo suspiro de que el amor existe. De nuevo, perdida por las calles de Madrid, como cada jornada, como cada rato, acostada en la cama, visitando a Debod, saludando con una sonrisa a Cibeles, tirando un beso a Neptuno. Se sentaba en el Retiro a ver pasar a la gente, escuchar sus ilusiones, bañadas por la luz dorada de las farolas del parque, haciendo tan hermoso el cuento, que no podía mas que llorar. Ella pensaba que el destino la había abandonado, pero el destino siempre tiene la sorpresa en primer ligar. Un día, esa persona con la cual chocaste por la Castellana, puede ser la que te robe el aliento por las noches y los sueños de cada mañana, la que con una caricia haga que cada centímetro de piel se estremezca. Patricia volvía a tener ilusiones, volvía a llorar de la risa, y volvía a perderse por Madrid, pero no sola, no mas veces solas. Ya no escribía su nombre en su libreta junto al de un sueño, ahora tenia una realidad a la que amar. La noche trae sorpresas, bajo la luz del invierno de Madrid. Vestida como siempre, ilusionada como nunca, ahora no había música, ahora solo estaba su voz. Patricia volvía a estar enamorada de Madrid, y esta vez, no estaba sola para dar su amor.
jueves, 14 de febrero de 2013
Abuelo.
Fuiste tu el que me hizo creer, el que me enseño a creer que en esta vida había de verdad gente buena, que los ángeles no tienen porque llevar alas, ni Dios estar en el cielo mirándonos Subido a tus hombros cada Domingo tocaba el cielo, sentado a tu lado en cada desayuno, aprendí de tus palabras mas que todos los años sentado en una clase. Eras ese sitio al que escapaba cuando necesitaba seguridad, cuando tenia que llorar. Me enseñaste a ser fuerte, aprendí de ti lo que era el amor, el amor por los tuyos, los que siempre están Compartiste conmigo cada secreto, soy lo que soy por ti, viejo. Me enseñaste tanto, y me dejaste tan poco de tu recuerdo, que hoy te echo mas de menos, que cada día noto esa palabra que no pude decirte antes de que te fueras, y nos dejaras aquí y me dejaras sin tu eterna sonrisa. Fuiste mi ejemplo de que las películas no siempre son falsas, que si luchas, si amas, puedes triunfar, que no hace falta tener un montón de dinero, cuando se tienen un millón de personas que te aman de verdad. Tus ojos cansados mirándome desde la habitación cuando llegaba corriendo, como un niño mas, a darte un beso, a decirte que me dieras la Bendición Sentado en tu silla, en tu jardín, el que cuidabas con esmero para nosotros, mirándonos, como jugábamos como reíamos y crecíamos Fui ciego al pensar que serias eterno y yo en tus brazos fuertes, fui tonto al pensar que jamas habría un Domingo que no buscase en ti lo que nadie mas en el mundo me daría Te dije que te quería mil veces, te dije que eras el mejor mil veces, pero jamas te demostré todo lo que fuiste para mi, que eras mi héroe mi ejemplo para que cada mañana tuviese ganas de sonreír Me enseñaste que siempre hay que estar arriba, que jamas te puedes hundir, que cuando estamos en el fondo, solo nos queda subir. Tus manos cansadas y arrugadas acariciando mis heridas, diciéndome que no había dolor que pudiese conmigo. Cuanto amor dejaste, cuantas lagrimas se derramaron por ti, cuantas sonrisas apagadas recordando los momentos a tu lado. Lo siento por no ser lo que tu esperabas, pero soy fuerte gracias a ti, soy grande gracias a ti, en mi siempre tendré ese refugio que construiste en mi, al que huyo buscándote porque siempre estarás con tus camisas, tu andar curvado, y tu eterno amor a los tuyos. Hoy se entender a los demás por ti, hoy se muchas cosas, que tu me enseñaste. Pero hoy y siempre sabre, que ante los enemigos lo mejor es tenderles la mano, aunque duela y que jamas puedo dejar escapar a las personas de verdad me hacen ser mejor.Gracias por enseñarme que esta vida es una mierda, pero una sonrisa ayuda mas que mil palabras, que la vida es actuar y pensar, no solo hablar. Gracias, por que por ti siempre estoy arriba, subido a tus hombros, tocando el cielo con la punta de los dedos. Fuiste padre, fuiste hermano, fuiste hijo y sobrino, tío y marido, fuiste de todo, pero ayer, hoy y siempre seras mi abuelo, y estés donde estés te amo, de verdad que te amo.
domingo, 10 de febrero de 2013
La nena.
Son las 6 de la mañana. Alicia abre los ojos, buscando la luz de su habitación Su niñera estaba ahí con su uniforme de clases planchado, colocado encima de la mesilla. La sonríe y le da los buenos días Alicia la saluda con un beso, y reza, como cada mañana, pidiendo por su familia, por su niñera, por sus amigos. 9 años y una sonrisa de niña perfecta, ojos oscuros y pelo liso, vestida con su uniforme, como cada mañana, sale corriendo hacia el coche donde la espera el chófer de la familia. Hoy Alicia esta animada, muy animada. Se despide de su madre con la mano, mandándola un beso. En la esquina de la calle, un Mercedes negro esperando...
Se pone en marcha el coche, Alicia cantando sus canciones favoritas de la radio. A la par, arranca el Mercedes.
Después de 15 minutos de silenciosa persecución, el coche negro se pone a la par del de Alicia, baja la ventanilla.
Alicia no escucha nada. Nota que el coche pierde el control, y como este se estrella contra un árbol Nota la sangre caerle por la frente, se ha abierto una brecha en la cabeza. Alguien ha abierto la puerta, y la sujeta mientras otras dos manos la amordazan. Alicia abre los ojos y ve todo rojo por la sangre, mezclada con sus lagrimas.
Son las 7 de la tarde. Alicia abre los ojos, buscando la luz, pero no ve nada, oscuridad, solo oscuridad. La puerta se abre, aparecen tres personas con los rostros tapados. Uno de ellos sujetando un teléfono mientras habla con alguien que no tiene precisamente el tono muy bajo.
- Si no paga el rescate, ya sabe lo que le pasara a su hija. Adiós.
Alicia no entiende nada. Mientras le dan un poco de agua, Alicia reconoce la voz de uno de sus raptores, no recuerda bien de que, pero sabe que en algún lugar la ha escuchado.
Pasan las semanas. Alicia esta pálida su piel no ve la luz del sol desde que esta allí dentro. Sus manos rojas por culpa de la cuerda que la sujeta. Ya no siente nada mas que miedo. No sabe cuando empieza y cuando acaba un día. No sabe cuanto tiempo lleva ahí.
Ya van 5 meses, Alicia no puede mas, cada día dura mas de un mes, la herida de su cabeza no esta completamente cerrada. Nota seca la boca. Grita cada vez que la van a dar agua, pero no recibe mas respuesta que un golpe que la deja de nuevo en la oscuridad, en el mas absoluto silencio.
Hace un año, Alicia estaba en su habitación rezando como cada día Ahora, Alicia no ve la luz, y ya no reza, dejo de confiar en Dios. No entiende nada aun, sigue sin saber porque esta castigada. Hace un año, vivía con sus padres, feliz, como cualquier niña de 9 años, mientras dormía feliz en su habitación rosada, inocente. Ahora, su mundo ha cambiado a una habitación sin ventanas, sin luz, sin nada, solo miedo, su propio miedo, ya no sabe si esta dormida o despierta, solo nota que respira, que de vez en cuando le dan algo de comer, pero ya no puede mover la boca, no sabe articular palabra.
Escucha gritos fuera de la habitación de nuevo el teléfono al otro lado, sus padres, seguro. La puerta se abre, y entra la misma persona, con la misma voz que no había olvidado, después de todo ese tiempo sin escuchar nada mas.
- Mañana, a las 9. Sin trucos.
El encapuchado la mira, sonriente, mientras le acaricia el pelo. Acto seguido, le da un golpe. Alicia nota el sabor de su sangre en la boca, y ve como un fogonazo se lleva toda la razón que había guardado hasta ese momento.
El dia de la entrega por fin ve la luz, han dejado la puerta abierta de la habitación Una pequeña ventana le lleva los rayos de la mañana. Alicia llora en silencio sin lagrimas, no tiene con que llorar. Pasan las horas, y el sonido del reloj de la otra sala va haciéndole eterna la espera.
Tic-Tac Tic-Tac...
Se escucha un estruendo. Ve sombras moviéndose delante de la ventana, nerviosas. Los tres secuestradores entran, discutiendo, algo no ha tenido que salir bien, pero Alicia no entiende nada. Quiere que eso acabe ya. Abre como puede los ojos, y gira la cabeza donde escucha esa voz, siempre esa maldita voz que conocía, pero no ponía cara. El secuestrador ya no lleva la cara cubierta, esta sentado, mirándola. En su mano, una pistola. Sonríe, mientras se acerca a Alicia y la acaricia el pelo. Ella le ve por fin a la cara, y reconoce su rostro.
- Tu... - Alicia reúne todas las fuerzas que le quedan para decir solo eso, nota que se desvanece.
El la sonríe.
Alicia no escucha nada, Alicia ya no ve nada. Ese ultimo fogonazo acabo con todas sus fuerzas. En su mente vuelve a rezar.
"La nena no sabe que a veces Dios también se equivoca. Que la sucursal del infierno no tiene ventanas" Ricardo Arjona - La nena.
viernes, 8 de febrero de 2013
Treintaiuno (X)
No me queda mucho por decirte ni por contarte, no me quedan palabras que te ayuden a conocer mejor todo lo que nos paso. Ya no me queda nada de aquel chico tonto que miraba enamorado a su lado, buscando sus ojos verdes, ni de esas manos nerviosas que recorrían su piel, buscando sus cosquillas mas escondidas. Ya no me queda nada, pero siempre la recordare con esa nostalgia de que alguna vez la mire a los ojos y la llame princesa, de que la dije que la amaba, de que de verdad la necesitaba. No fue Alejandro quien la aparto de mi, no fue Lucia, no fueron sus padres, fui yo, fueron mis celos y mi miedo a perderla.
El día 20 de Enero habíamos quedado para ir a dar una vuelta, algo sencillo, pero a ultima hora, ella se fue, se fue con el, a un concierto. Solo eso, a un concierto con un amigo, yo lo vi como una ofensa, como algo malo. El odio que sentía me hacia ciego, el miedo me hacia tonto, mas tonto si cabe. El día 21 pude ir y verla, solo 5 minutos, darla un beso y decirle que lo sentía de verdad que lo sentía la eche de menos toda la tarde, pero cuando tuve la ocasión me gano el orgullo. Jamas caigas, jamas dejes que el orgullo gane la batalla, porque entonces solo habrán lagrimas. Ella se canso de mi..." Necesito dejarlo, ya no puedo mas" fue todo lo que me dijo, seis palabras que me destrozaron. Es duro lo que pueden hacer las palabras, solo las palabras. Dios, fui un imbécil, lo se. Fui imbécil por sentir celos de el, fui un idiota por desperdiciar los besos de sus labios, por no sentir todo lo que ella me ofrecía fui tonto muy tonto por perderla, por ser egoísta por decirla mía y pensar que era así.
El día 21 me pidió un tiempo. Pequeña, eso no sirve de nada. El amor no puede morir a ratos, tiene que morir de una vez o vivir por siempre. Un tiempo solo hace que día a día te estés preguntando que pasara, si te seguirá amando, quien la dará los buenos días y quien la querrá tanto. Entre medias, nuestro 31 de Enero, separados, sin ser nada, pero compartiendo besos como unos simples desconocidos de los que ves por una discoteca cada noche, dos años juntos, y sin estarlo. Mil sorpresas destruidas porque yo no supe cuidar de ella. Fueron tantos nombres en todos nuestros meses juntos: Marina, Juanlu, Maria, Alejandro, Carol, Lucia... fueron tantas estupideces juntas,
Dos semanas jugando a estar juntos, tantos besos sin destinatarios, tanto miedo a perderla que la perdí.
Hable con el, hable frente a frente con Alejandro, exigiéndole que nos dejara, el soltándome realidades que no aceptaba mi mente "Zapata, asúmelo, no seras el único en la vida de Rocio"...
Se termino. El viernes 10 de Febrero, sentados en las escaleras que fueron momentos de risas, de amor, estaba ella, sin mirarme a los ojos, pero no por vergüenza si no por dolor, y yo... mirándola orgulloso, con un deje de suplica, sin hacerme a la idea de que se iba de mi vida.
"Te tendría que haber dejado hace mucho tiempo, he soportado mucho. La primera vez que discutiste con Alejandro te tenia que haber dejado claro que no, que no podíamos seguir así .. Fui una estúpida He discutido con mis padres por ti, he peleado con mis amigas por ti"
Lo siento, de verdad que lo siento pero no soy capaz de recordar todo. Todo lo que vino después fue olvidarla todo lo que vino después fue odiarla, dejar de amar a la persona a la que había amado por primera vez.
Ya no tenia su sabor en mis labios, ya no tenia esa foto al lado de mi cama, mirándome cada mañana dándome los buenos días ya no tenia su olor por mi cuello, ni su tacto en mis manos. Ya no la tenia a ella. Todo lo que venia después era olvidarla, hacerme a la idea de que se había marchado.
El amor duele, el amor te hace ver la vida feliz, pero duele. Lo peor del amor es lo que viene después cuando ya estas solo, tumbado en la cama, mirando hacia el techo. Pequeña, la vida es un pozo, el amor es solo el fondo, en el que llegamos, donde nos hundimos. Pero cuando estés ahí, que lo estarás, solo tendrás un camino, hacia arriba. Yo soy el peor ejemplo que puedes tener, soy el caso mas absurdo de como perder a una persona. Enamorate, lucha, llora, sufre, ríe, disfruta el amor, haz todo lo que quieras, pero sobre todo, sonríe aunque estés sola, sonríe.
Yo un día me enamore, era un 31 de Enero del 2010, yo aprendí a olvidar un 10 de Febrero, dos años después Pero jamas podre borrar todos los momentos al lado de Rocio, jamas sacare de mi cabeza sus ojos verdes, brillantes como el primer día. Ya no la quiero, pero cuanto la quise.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Treintaiuno (IX)
Los dias pasaban, lentos, anunciando lo que ya los dos sabíamos que aquello no iba a tener mas futuro. Es curioso como el amor se hace mas fuerte cuando menos tiempo le queda. Cada día era una nueva discusión un nuevo problema, siempre basados en lo mismo. Pero fueron sus ganas mas que las mías las que nos mantuvieron juntos.
Piel suave, pelo suelto, la vista en blanco, sus labios susurrándome que me quería .. 8 de Octubre. ¿Donde quedo aquella chiquilla que me dejo loco hace mas de un año? ¿En que punto se volvió esa mujer, que tumbada a mi lado, me sonreía, mirándome con una dulce pasión Había cambiado, su rostro brillaba mucho mas, su sonrisa era mucho mas esplendida que el día que me enamoro. Yo mientras me desgastaba, como las viejas bestias, perdidas en deseos del cuerpo, olvidándose de que tiene un corazón para pensar. Yo ya no podía sonreír, la empece a mentir con frecuencia, ocultándole todos mis miedos, cada uno de mis problemas, evitando tocar su entorno, que ella fuese feliz. Hay veces que una mentira que te alegre la vida, es mejor que una verdad que te amargue. Yo la amaba, no podía dejarla, me era imposible, pero había algo que me hacia cada día peor, ese miedo de no ser suficiente para ella, de que después de tanto tiempo se diese cuenta de que yo no era ni seria el único. La descubrí mujer, bajo su manta, la quería como el primer día pero me odiaba a mi por cada día que pasaba y no me resignaba a perderla. Las fechas ya no eran importantes, pero siempre las guardaba en mi, cada detalle, cada gesto que ella decía suyo, cada nueva palabra. Era tan magnifica.
Una caja azul, el día 19 de Octubre, con muchas cosas dentro. Una pequeña nota adornada "Caja de los sentidos"... Unas sales con aceite para el tacto; una foto de ella, siendo una bebe, tan adorable, para la vista; una bolsa de mis caramelos favoritos, gigante, quizás para endulzar mas todo, para el gusto; una nota "Todos los te amo del mundo, susurrados al oído , ya intuyes para que; y un poco de su colonia... Lacoste Pink, posiblemente la colonia que mas me guste de todas, como tanto mas me gustaba en ella, me vuelvo loco como un crío cuando reconozco ese olor en cualquier persona, y ella bien lo sabia. Ella quizás no sabe cuanta ilusión me hizo, yo solamente era capaz de decir que odiaba mi cumpleaños, pero no de darle las gracias o agradecerle los gestos que ella hacia por mi. Quizás estaba muerto de sentimientos por dentro, aunque la amase, no era capaz ya de contarle cuentos de hadas, de como un estúpido se encuentra con una princesa un 31 de Enero, y juegan a amarse para siempre.
En fin, quien sabe porque, pero seguía soportandome, seguía aguantando mis celos, mis miedos, mis problemas, mis desplantes. Yo la seguía amando como siempre. Pero siempre las mismas discusiones, siempre sus padres, siempre yo, siempre sus amigas. Fui muy egoísta al hacerla elegir entre Lucia y yo, si se puede decir así Entre tantas mentiras, tantos rumores, tantas cosas que ella quizás dijo ("quizás")hicieron que discutiésemos que Rocio se viese en medio de dos personas que no se podrían soportar por mucho que lo intentasen. El día antes de Nochevieja, fui yo el que la dejo, el que no soporto mas estar siempre en guerra con las personas de su entorno. "Se acabo, tu y yo ya no estamos juntos. Vete con ella"... Me intento dar un beso, como queriendo quitarme la idea de la cabeza, pero me quite, me aparte. No llore, no hice nada, solo corriendo, queriendo ayudar a Carol, antes que de verdad, pensar en lo que acababa de hacer, en ayudarme a mi mismo.
- ¿Que te pasa Zapata? - Me pregunto Nerea, leyendo en mi mas de lo que yo hubiese querido.
- Nada. He dejado a Rocio...
- ¿Zapata?... - Era Carol, hablándome entre sollozos, sentada en frente de su portal.
- Da igual. ¿Tu como estas?
- No... ¿Como estas tu?
- Carol... da igual. Vamos dime...
Yo, y mi maldita manía de guardarme las cosas, de preocuparme mas por los demás que por mi. Quizás tenia miedo de decirlo otra vez, de pensar de verdad lo que había hecho. ¿De verdad había dejado a la persona que quería de verdad?...
Solo una hora, solo una hora me llevo pensarlo, arrepentirme, darme de golpes pensando en porque había hecho eso. Solo una hora para llamarla, decirle que lo sentía que era un estúpido. Escucharla llorar, por mi, me rompía algo mas que el alma. Escucharla llorar era mas castigo que verme yo mal. Pero ella me quería ella me perdono. Ella estuvo conmigo, otra vez, ella paso por alto otra de mis estupideces, ella compartió conmigo otra Nochevieja, dándome en besos todas las preocupaciones que tenia esos días Pero ella ya no era mía. Quizás si hubiese despertado a tiempo, quizás si la hubiese sido sincero siempre, solo quizás .. si de verdad le hubiese dicho todo lo que la amaba, el final hubiese sido diferente.
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