domingo, 31 de marzo de 2013

Lágrimas de sangre.


Todo esta extrañamente callado. No escucho ni mi propia respiración  ¿Que esta pasando? No consigo moverme, no siento ninguna parte de mi cuerpo.

La noche había empezado como todas. La nevera vacía y los niños llorando, en silencio, con el estomago vacío  Otra noche mas tenia que mentirles diciendo que su padre traería la cena mas tarde, que no se preocuparan. Que confiaran en el, una vez mas. Mi niña mayor me miraba, entendiendo mas allá de lo que yo les decía, es tan lista y sabe perfectamente que el no vendrá hasta dentro de muchas horas, que no traerá nada para ellos y como vendrá...

- Lo mejor es que os vayáis a dormir chicos, cuando papa vuelva, os despertare para que cenemos todos juntos. Mañana tenéis clase.. - Siempre me vestía mi mejor sonrisa para esos momentos, tratando de que no notaran el nerviosismo de mi voz.

Les acosté a los pequeños en sus camas, intentando ahuyentar de mi mente cualquier pensamiento que me llevara hasta el.

- Mama... ¿Podemos hablar?  - la mayor estaba ahí, mirándome, con lagrimas en los ojos.

- Claro princesa... ¿Que sucede?

- Vamonos, por favor... No quiero seguir aquí, no podemos seguir aquí con el...

- Mi amor, no podemos abandonarle, el es todo lo que tenemos. Se que tienes miedo pero el cambiara, la ultim...

- MAMA... ¡NO VA A CAMBIAR, ASÚMELO YA, POR FAVOR!...¡NOS ESTA MATANDO!

La solté una bofetada, mas para callarla que para reprenderla, no podía escuchar eso...

- No te consiento que hables así de tu padre... Ahora vete a la cama.

- Mama por favor... La ultima vez casi nos pega a nosotros, tienes todos los días que bajar la cabeza cuando nos llevas al colegio, me he dado cuenta, no quieres que vean tus golpes... Va a acabar contigo mama.

- Confía en mi, princesa... Solo te pido una ultima oportunidad.

- No va a cambiar...

- Ve a dormir, que mañana tienes que ir a clases. No te preocupes, se pasara rápido la noche.

Las lagrimas en sus ojos me estaba haciendo temblar las rodillas. No podía ver mas a mis hijos así pero.. ¿Que podía hacer? Le amaba, se que el es bueno, y no tenemos otro sitio a donde ir. No puedo volver con mis padres, no me aceptaría y hace tiempo que perdí a todos mis amigos.

Las horas pasaban en silencio, estaba sentada en una silla, con la mirada fija en la puerta, intentando escuchar la puerta del ascensor antes de que el entrara, estar prevenida y saber como estaría aquella noche. Ya era muy tarde, quizás esa noche había decidido irse con alguna de esas fulanas y dejarnos en paz, darnos un día de descanso.
Pero no... los sonidos de la puerta del ascensor eran claros, el estaba ahí.
No conseguía abrir la puerta, no acertaba a meter la llave en la cerradura, estaba borracho, como siempre. El olor pestilente del alcohol barato se colaba por debajo de la puerta.

- ¡ ÁBREME LA PUERTA!... ¡ESTA MALDITA LLAVE NO QUIERE ENTRAR!

Mis manos temblaban al sujetar el pomo y girarlo. Ahí estaba el, hecho una pena, como siempre que volvía así  con esa mirada lasciva y de odio que no pronosticaba nada bueno.

- ¿Donde esta la cena?

- No hay... No había nada que cocinar. Los niños se han tenido que ir a dormir sin cenar, esperaba que tu trajeses algo...

- ¿¡YO!? Estas loca ¿no? ¿¡DONDE ESTA LA CENA!?

- Por favor, no grites, les vas a despertar.

Me agarro fuertemente del cuello, acercando su cara a la mía  casi rozándome  El olor a alcohol era insoportable, me estaba mareando. Sus manos mugrientas me sujetaban tan fuerte que sentía que me estaba quedando sin aire.

- Voy a ir a mear... Cuando vuelva, quiero tener un plato de comida en la mesa, o si no...

Me soltó y se fue a la habitación  cerrando de un portazo. Se le escuchaba vomitar, como su garganta expulsaba todo el Whisky que había tomado. Fui corriendo hacia la habitación de los niños.

- Chicos, despertaros, rápidos, vamos, a las escaleras, rápido...¡ RÁPIDO!

- ¿Que pasa mama?... - El pequeño lloraba, agarrándome del pantalón, con miedo.

- Nada mi amor, vamos... tenéis que ir a las escaleras. Papa no esta... muy bien, y sera mejor que le dejéis solo.

- Te lo dije... No iba a cambiar.

- No es momento para que me reprendas... Hazme caso, por favor.

El sonido de los vómitos había cesado.

- ¡VAMOS, SALID!

Los saque corriendo a las escaleras. Justo cuando iba a salir yo, la puerta de la habitación se abrió.

- Escondeos...

- Mama, ven con nosotros...¡MAMA!

Cerré la puerta de un golpe. No iba a permitir que les volviese a poner una mano encima a mis hijos. Si todo iba bien, seria lo de siempre, se olvidaría de ellos. Solo le pediría sexo, abusaría de ella y después de dormiría por el efecto de el alcohol. Al día siguiente podría llevar a sus hijos y sacarles de allí  llevárselos lejos de aquel monstruo, hacer caso a su niña.

- Quítate de en medio...

- !NO!

- Solo te lo diré una vez mas... ¡ QUÍTATE DE EN MEDIO!

- ¿Porque? Me tienes aquí... Haz lo que quieras conmigo. Pero a ellos no les toques, te lo pido por favor.

- ¡QUE-TE-QUI-TES!

Se abalanzo sobre mi, golpeándome  pero no iba a permitir que me apartase de la puerta, que fuese a por mis hijos. Uno tras otro, los golpes se fueron sucediendo sobre mi, en la cabeza, el abdomen y en todo el cuerpo. Pero el no conseguía moverme de ahí  aunque dudo de que lo intentara, estaba desatado rompiendo cada parte de mi cuerpo. Levante la cabeza, mirándole, con lagrimas de sangre en los ojos, como suplicándole un milagro, que parase. Pero el no paraba...

Lo ultimo que vi fue la puerta abriéndose  ruidos de personas, de pisadas a mi lado, socorriendome. Verle a el tumbado en el suelo, con la cara debajo de la rodilla de algún desconocido. Pero yo no podía mas, había conseguido que no les hiciese nada, pero yo no podía mas. Sentía como todo se quedaba en silencio, y escuchaba los gritos de mis hijos, llamándome, rogándome que no me marchara.

Todo esta extrañamente callado. No escucho ni mi propia respiración  ¿Que esta pasando? No consigo moverme, no siento ninguna parte de mi cuerpo.
Todo ha acabado. El jamas cambio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario