domingo, 26 de mayo de 2013

Tus eternos momentos fugaces.



Todo es fugaz en la vida, hijo, todo llega en un momento y en un momento desaparece, sucede y sucederá aunque te pese. Todo acaba yéndose como vino, desaparece, como el viento que sientes pero no ves, como tu corazón que se acelera como si fuera la primera vez.. todo desaparece, antes o después. No llores ni te lamentes por aquello que perdiste, por dudas, por miedo o por cualquier cosa que deseaste hacer y no pudiste.

Sin sentido, sin camino y  sin confianza, andarás, fallarás, caerás y al final, inclinarás la balanza. A tu favor.. perderás y te rendirás hijo, es ley de vida.. pero mira, nunca olvides que desde que naces mueres, que por muerte hay vida, que saber reír cuando solo queda llorar es un arte, llorar sin miedo, sin complejos y sin avergonzarte, cambiar una lágrima por una sonrisa en un instante. No seas nunca aquel que dejo todo en pedazos, no andes solo, o sólo llegarás al final del camino. Cuenta los pasos, los besos y los abrazos, los días buenos y los  que echas de menos. De nada te servirá mirar atrás buscando todo aquello que perdiste, si en su momento no luchaste, ni sangraste por mantenerlo, si no lloraste y sufriste, defendiéndote de cada embiste que la vida te daba y que no pediste. Se un hombre que jamás desiste y no llores por perderlo, llora por no intentarlo y por lo no valiente que fuiste. -E.

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