Nuestra historia comenzó como esos libros que empiezas sin
convicción. Pensando que el final te decepcionara, pensando que los personajes
se estancaran.
Nuestra historia comenzó como esas películas románticas, que
repiten una y otra vez el mismo patrón. Pero así es como todo empieza. Buscando
la sorpresa, buscando la emoción, la ilusión. Nuestra historia comenzó, y como películas
y libros, tuvo su final. Finales abruptos, de esos que no te venden en
anuncios, de esos que te duelen más que un simple adiós. Nuestra historia acabo
con mentiras, con terceras personas ocupando huecos, que la rutina hizo que lo
nuestro se fuese.
Ahora el orgullo es capitán, ahora nos jactamos de que
vivimos y que nos hicimos mal. Pero... ¿Acaso está mal querer de verdad? ¿Acaso
está mal dar todo y esperar, si acaso, la mitad? No, ni dependencia, no, ni las
cicatrices, no. Si buscamos culpables, el máximo soy yo, por querer con distracción,
amar con mucha locura pero entregarme sin una razón. Tú, tu solo has sido
producto del orgullo, de las lenguas de plata que venden historias. Nuestra
historia comenzó...
Y cuando comenzó, cuando continuo y ahora que acabo, sigo
viendo las mismas seis razones por las que te quise a mi lado, pelee para
mantenerte ahí, y llore cuando decidiste irte.
Primero, fuiste real, primero, siempre fuiste tú. No
merecieron la pena todas las bocas anteriores, no merecieron la pena todas las demás,
cuando te vi como de verdad te quise ver.
Segundo, siempre con sinceridad, siempre con la verdad por
bandera, siempre consiente que yo no era el indicado, pero era el que estaba ahí.
Tercero, tu dureza, tu fuerza de tomarte las cosas y decírmelas
sin pensar, sin tapujos ni estrellas para adornar, formas de guerras mejores
que las peleas.
Cuarta, tu en general, sin miedos, sin barreras, sin vergüenza
al tenerme, mirarte y verte que igual, si de verdad creía, ese libro podría ser
lo mejor que hubiese leído nunca.
Quinto fue que me supere, me supere por ti, me supere de
anteriores hostias, aun que tuve que tomarme un tiempo, que te debo y te deberé
aun ahora,
Sexta fue que, después de tanto, desde el principio, me
enamoré, de esta película, de sus actores, de su historia y sus giros. Me
entregue con todo porque vi todo, quise todo, y perdí todo...
Quizás en unos años, quiera el destino que vuelvas, quizás
en unos años yo ya este rodando otras historias. Quizás en unos meses, lea todo
esto y piense que fui idiota.
Pero bueno, el amor, como suponer que un libro por su
portada, o una película por sus avances son malas, es de idiotas. Contaré hasta
seis, cuando llegue al final, que cada razón por la que te busqué se borre.
Pero si algún día quieres volver, piensa que todo lo que dejaste, fue por un
castillo en el aire y en la vida real, la que manda es la gravedad.
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