domingo, 10 de febrero de 2013
La nena.
Son las 6 de la mañana. Alicia abre los ojos, buscando la luz de su habitación Su niñera estaba ahí con su uniforme de clases planchado, colocado encima de la mesilla. La sonríe y le da los buenos días Alicia la saluda con un beso, y reza, como cada mañana, pidiendo por su familia, por su niñera, por sus amigos. 9 años y una sonrisa de niña perfecta, ojos oscuros y pelo liso, vestida con su uniforme, como cada mañana, sale corriendo hacia el coche donde la espera el chófer de la familia. Hoy Alicia esta animada, muy animada. Se despide de su madre con la mano, mandándola un beso. En la esquina de la calle, un Mercedes negro esperando...
Se pone en marcha el coche, Alicia cantando sus canciones favoritas de la radio. A la par, arranca el Mercedes.
Después de 15 minutos de silenciosa persecución, el coche negro se pone a la par del de Alicia, baja la ventanilla.
Alicia no escucha nada. Nota que el coche pierde el control, y como este se estrella contra un árbol Nota la sangre caerle por la frente, se ha abierto una brecha en la cabeza. Alguien ha abierto la puerta, y la sujeta mientras otras dos manos la amordazan. Alicia abre los ojos y ve todo rojo por la sangre, mezclada con sus lagrimas.
Son las 7 de la tarde. Alicia abre los ojos, buscando la luz, pero no ve nada, oscuridad, solo oscuridad. La puerta se abre, aparecen tres personas con los rostros tapados. Uno de ellos sujetando un teléfono mientras habla con alguien que no tiene precisamente el tono muy bajo.
- Si no paga el rescate, ya sabe lo que le pasara a su hija. Adiós.
Alicia no entiende nada. Mientras le dan un poco de agua, Alicia reconoce la voz de uno de sus raptores, no recuerda bien de que, pero sabe que en algún lugar la ha escuchado.
Pasan las semanas. Alicia esta pálida su piel no ve la luz del sol desde que esta allí dentro. Sus manos rojas por culpa de la cuerda que la sujeta. Ya no siente nada mas que miedo. No sabe cuando empieza y cuando acaba un día. No sabe cuanto tiempo lleva ahí.
Ya van 5 meses, Alicia no puede mas, cada día dura mas de un mes, la herida de su cabeza no esta completamente cerrada. Nota seca la boca. Grita cada vez que la van a dar agua, pero no recibe mas respuesta que un golpe que la deja de nuevo en la oscuridad, en el mas absoluto silencio.
Hace un año, Alicia estaba en su habitación rezando como cada día Ahora, Alicia no ve la luz, y ya no reza, dejo de confiar en Dios. No entiende nada aun, sigue sin saber porque esta castigada. Hace un año, vivía con sus padres, feliz, como cualquier niña de 9 años, mientras dormía feliz en su habitación rosada, inocente. Ahora, su mundo ha cambiado a una habitación sin ventanas, sin luz, sin nada, solo miedo, su propio miedo, ya no sabe si esta dormida o despierta, solo nota que respira, que de vez en cuando le dan algo de comer, pero ya no puede mover la boca, no sabe articular palabra.
Escucha gritos fuera de la habitación de nuevo el teléfono al otro lado, sus padres, seguro. La puerta se abre, y entra la misma persona, con la misma voz que no había olvidado, después de todo ese tiempo sin escuchar nada mas.
- Mañana, a las 9. Sin trucos.
El encapuchado la mira, sonriente, mientras le acaricia el pelo. Acto seguido, le da un golpe. Alicia nota el sabor de su sangre en la boca, y ve como un fogonazo se lleva toda la razón que había guardado hasta ese momento.
El dia de la entrega por fin ve la luz, han dejado la puerta abierta de la habitación Una pequeña ventana le lleva los rayos de la mañana. Alicia llora en silencio sin lagrimas, no tiene con que llorar. Pasan las horas, y el sonido del reloj de la otra sala va haciéndole eterna la espera.
Tic-Tac Tic-Tac...
Se escucha un estruendo. Ve sombras moviéndose delante de la ventana, nerviosas. Los tres secuestradores entran, discutiendo, algo no ha tenido que salir bien, pero Alicia no entiende nada. Quiere que eso acabe ya. Abre como puede los ojos, y gira la cabeza donde escucha esa voz, siempre esa maldita voz que conocía, pero no ponía cara. El secuestrador ya no lleva la cara cubierta, esta sentado, mirándola. En su mano, una pistola. Sonríe, mientras se acerca a Alicia y la acaricia el pelo. Ella le ve por fin a la cara, y reconoce su rostro.
- Tu... - Alicia reúne todas las fuerzas que le quedan para decir solo eso, nota que se desvanece.
El la sonríe.
Alicia no escucha nada, Alicia ya no ve nada. Ese ultimo fogonazo acabo con todas sus fuerzas. En su mente vuelve a rezar.
"La nena no sabe que a veces Dios también se equivoca. Que la sucursal del infierno no tiene ventanas" Ricardo Arjona - La nena.
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