La luz del Sol ya no me despierta,
el agua no me calma la sed.
La puerta de mi cuarto ya no está abierta,
y mi mente, dolida, sólo añora mi niñez.
Con mi amigos el ambiente siempre es soez,
mi familia se rinde y me da de lado.
La velocidad de mis lágrimas tiende a crecer
y mi sombra, abrumada, me ha abandonado.
Siento desde mi boca al corazón un palo,
el agua no me calma la sed.
La puerta de mi cuarto ya no está abierta,
y mi mente, dolida, sólo añora mi niñez.
Con mi amigos el ambiente siempre es soez,
mi familia se rinde y me da de lado.
La velocidad de mis lágrimas tiende a crecer
y mi sombra, abrumada, me ha abandonado.
Siento desde mi boca al corazón un palo,
que atravesado, al intentar respirar se clava.
Mi pecho, entre el dolor y la presión atrapado
y mi corazón, un motor que bombea lava.
Me martirizo con cada palabra
como una flor se marchita en el polo.
Mi única opción es levantar la mirada
joven, muerto y solo.
Mi pecho, entre el dolor y la presión atrapado
y mi corazón, un motor que bombea lava.
Me martirizo con cada palabra
como una flor se marchita en el polo.
Mi única opción es levantar la mirada
joven, muerto y solo.
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