martes, 29 de enero de 2013
Treintaiuno (V)
Espero no estar aburriéndote con todas las cosas que te estoy diciendo pequeña, pero no quiero que sufras nunca, y si lo haces, que sepas como salir de cada situación. Habrá una en concreto de la que jamas podrás escapar, siempre la tendremos, con nuestro primer amor y con todas las personas a las que amamos de alguna forma, un problema insalvable con el que todos nos chocamos alguna vez, la distancia.
Podrás intentar acortarla de todos los medios posibles, enviar mil mensajes al día diciéndole a esa persona que la amas, que la echas de menos y la necesitas, pero eso no hará que se vaya ni uno solo de los kilómetros que os separan, ni desaparezcan las personas que os hacen distanciaros.
El verano, lo querrás siempre y lo echaras de menos siempre, hasta que te enamoras, hasta que te tienes que parar frente a esa persona y decirle que cada día sera una tortura sin poder darla un beso, sin mirarla a los ojos cada tarde y perderte en ellos. Muchas tardes sentados, abrazados, contándole una y otra vez el mismo cuento de como encontré a la única princesa a la cual iba a amar, a querer de verdad en toda mi vida.
Yo para ella no tenia ningún secreto, ni un solo escondrijo ni mentira, la quería y la necesitaba tanto que pensar que estaría mas de un mes sin verla, se me hacia algo eterno, imposible. Una semana entera para poder escribirle lo que sentía por verla irse, tan lejos de mi, de expresar ese miedo que sientes de que se de cuenta de que no eres nada, de que hay mil personas mejores, que hay mas de una sonrisa mejor, que pueda enamorarla mas que tu. La distancia te trae el miedo, el miedo trae los celos y los celos son los que acaban con todo. Unas simples palabras, unas cortas miradas nerviosas y unas lagrimas brotando de sus ojos, diciéndome una sencilla promesa, un sueño quizás.
- Sabes que te amo, y sabes que eres completamente libre, que yo no podre decirte nada, pero que sepas que te voy a echar de menos, ni un solo día en el que no te eche de menos.
- Pf... - me hablaba entre sollozos, abrazándome cada vez mas fuerte, evitando mirarme a la cara, para que no pudiese ver sus lagrimas - yo también te voy a echar muchísimo de menos...
- Solo prométeme que nada por ti va a cambiar, sabes de sobra que yo no cambiaría nada por ti. Que eres tu, o ninguna. Que seras siempre mi princesa... Te amo tanto, pequeña...
Sus lagrimas bajando por su rostro hasta mi camiseta, temblando, no se bien si porque de verdad me quería o de verdad ella sentía ese mismo miedo que sentía yo de perderla. Solo eso, una carta, una pequeña lagrima de unicornio en su cuello, como mi promesa silenciosa de que durante un mes, iba a soñar con ella cada momento.
Todo lo que vino después es lo que ya te he dicho. La distancia solo conlleva que vengan los celos, cualquier persona es una seria amenaza cuando no puedes demostrarle que esas personas serán mil veces mejores y mejor vistas, pero ni una sola la querrá como la quieres tu. Ella no tenia la culpa de mi estupidez, yo soy y seré siempre celoso con la gente que quiero y necesito, y la idea de que se fuera de mi lado me hacia ver al Diablo en cada persona, en cada chico que pudiera enamorarla mas que yo.
Las conversaciones por el teléfono eran siempre iguales, casi monótonas, diciéndonos por las noches cuanto nos queríamos de vez en cuando con las lagrimas a punto de escaparse, diciéndonos lo mucho que necesitábamos rozar un centímetro de nuestra piel, solo un pequeño beso, para aliviar esa falta que nos hacíamos La distancia es una puta divertida que cobra la factura al final, cuando la tienes delante. Después de historias con chicos que llegaron a amenazarme, ella volvía el mismo día 31 de Agosto. Sentado en el banco de Zarochi con Manu y Javi, esperando a que ella apareciera con Carol (Si, como habrás supuesto, las cosas con Carol se habían solucionado, pero como en carrera de vallas, cuando saltas una, hay otra, en este caso, con el nombre de Lucia, pero ya te contare eso...). Y allí de espaldas a mi, venia ella, entre risas, queriéndome sorprender...
Los reencuentros son siempre hermosos cuando la otra persona también quiere reencontrase contigo. Un abrazo, un beso y un te amo, y nada mas, no hacia falta nada mas, ya estábamos juntos. Juntos después de todo, de nuevo abrazados, yo enamorado de ella y ella queriendo estar mas enamorada de mi. Pero la distancia de nuevo, tiene ese maldito juego en el que nada vuelve a ser igual después de tanto tiempo, en el que todo puede cambiar, y para mi cambio, un golpe repentino, como un aire fresco que por un momento de verdad me hizo dudar si yo era el adecuado para Rocio. Porque siempre, siempre pequeña, aparece una tercera persona que durante un segundo, te hace dudar hasta de lo mejor que puedes tener en tu vida, y allí estaba ella, delgada, pelo oscuro, una carita angelical, de mirada asustadiza, con esa voz de tono bajo que me hacia sonreír tanto... Ahí estaba, después de un verano sin Rocio, después de tantos meses amándola ahí estaba otra persona, Yaz... Jamas sabre que pudo haber salido de esa historia, quizás hoy te diga que me alegro de que en ese momento jamas llegase a nada, como te diré que esa parte de mi loca, se pregunta siempre... "Y si..." pero no fue así no se si fui yo, no se si fue ella, o si lo que sentía por Rocio era mucho mas fuerte que todo, pero todos esos quizás se volvieron a un solo camino, y era seguir con lo que durante tanto tiempo ya me había hecho feliz, lo que durante tanto tiempo me había hecho y me seguía haciendo sentir completo.
"Porque tu has sido lo mejor que toco este corazón, que entre el cielo y tu, yo me quedo contigo" Franco De Vita
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