jueves, 31 de enero de 2013
Treintaiuno (VI)
Después de la tormenta llega la calma... o eso dicen pequeña, pero no les creas. Las tormentas nunca acaban, siempre quedan secuelas, a veces peores que la misma. Después de tanto tiempo sin ella, después de soportar no poder ver sus ojos cada tarde, tan dulces, de todas las discusiones, de mis celos, de sus padres, sus amigas y mi estupidez. Aguantamos tanto, nos quisimos tanto, cuando toda duda se fue de los dos, cuando nos miramos, sin decir nada, dejando claro que no habría nadie mas, que no pasaría nada mas, y no se, cielo, no se de verdad, si esa sombra en sus ojos fue su miedo o mi propia mentira, no lo se. La quería de eso no podía dudar, yo la quería, la amaba tanto.
Ya te hable de los pequeños detalles, de lo grande que se vuelve una tontería la sorpresa mas inesperada, volver a la realidad algo que solo ves en una pantalla.
El Lunes 3 de Octubre salí de casa apresurado, llevaba tiempo pensando en esa idea, sorprenderla, solo sorprenderla, un poco mas, que se aferrase a mi un poco mas, que viese que yo no podía separarme de ella. Iba deprisa, sonriendo, nervioso. La floristería no estaba lejos, adornada con sus pequeños ramos en la parte exterior, de vivos colores. Entro, mas nervioso si cabe, mucho mas sonriente aun.
- Hola buenas...
- Buenos días - me atendía una señora mas bien... de pequeña estatura y anchas caderas, de pelo rojo, teñido, claro.
- Esto... Pregunta.. ¿ Enviáis flores a institutos y esas cosas, verdad?
- Si, si me das la dirección si. ¿Para cuando seria?
- Pues para hoy por la tarde. A Embajadores.
- Vale, dame la dirección y elegimos el ramo.
15 minutos después ahí, delante mía un ramo de rosas blancas, con algunas flores de mas, blancas también. ¿Que podrían ser rojas? Si...¿Que son mas bonitas? Puede... pero el blanco era lo mas puro, lo mas hermoso, casi lo mas cercano a lo angelical, como ella, como era ella para mi. Era mas grande de lo que pensaba, por un momento pensé en echarme para atrás pero ya estaba ahí, bolígrafo en mano, escribiendo en una pequeña nota de color rosa un simple "Felicidades, princesa".
¿Por que felicidades? No era un día especial, no era nada... dirás Y ahí es donde esta la importancia de los pequeños detalles, de las sorpresas que de verdad mantienen una relación de lo que hace que una llama no se apague... La sorpresa, la de aparecer donde ella menos se lo esperaba, de darla un beso cuando mas cosas tenia que decirme, de cortarle un enfado diciéndole que la amaba. No, no era un día "especial", ni siquiera su cumpleaños o algo así era simplemente un día mas juntos, era un día mas en el que ella soportaba mis continuos celos hacia Alejandro, era un día mas en que ocultábamos nuestra relación a sus padres. Un día mas, un día cualquiera, pero un día juntos era mas importante que cualquier día sin ella. Salí de la floristería, mucho mas feliz, confiado en lo que había hecho. Y mi sorpresa, mi mas grata sorpresa cuando pasando por Zarochi los vi a ellos dos, a sus padres, caminando, tranquilos. Un seco "hola" por ambas partes, y poco mas, pero ellos no se podían imaginar nada, ellos no podían ni tener la vaga idea de todo lo que estaba pasando por mi cabeza, y solo en mi cabeza estaba Rocio, solo ella.
Pasaban las horas. Ella en clase, yo por igual. Tenían que ser las 6 de la tarde, exactas, sin un minuto mas, si no, el plan había fallado completamente. Estaba demasiado nervioso, sentado en la silla, delante de el ordenador, pero como si no estuviera, mis ojos cada dos por tres no bajaban a la pequeña pantalla de mi Nokia, esperando, siempre esperando....
Y sonó. A las 6 y un minuto, sonó. En la pantalla: Ro(L). Al otro lado, solo ella. Sin decir nada, salí de la clase...
- Si ¿Buenas?... - Me hacia el loco, sabia que era ella perfectamente, mas tenia que darle emoción.
- Eres tan... pfff... - Nada, no era nada, era solamente ese silencio, esa palabra que no podía salir de su boca, era la sorpresa.
- Ah... ¿Te han llegado?
- Pero como puedes ser tan tonto de verdad... pf te lo juro... Dioooooos...
- Pero cuéntame, como ha sido o algo ¿no?
- Pues nada, estaba con estas y antes de que terminara el recreo, se me acerco la de secretaria, y me dijo que si podía ir a jefatura. Claro me quede mazo de preocupada porque pensé que había hecho algo... Y nada fuimos todas, y cuando llegamos estaba el hombre con el ramo, y la de secretaria riéndose .. Dios... eres idiota en serio.
- ¿Yo? para nada... Me alegro de que te hayan gustado. Pero... ¿Donde están?
- A ver el ramo es gigante, no puedo entrar con eso a clase. Me lo ha guardado la de secretaria, parece que me lo quiere robar jo... dice que lo va a meter en agua.
- Jajaja bueno.... tranquila.
- Cielo, te dejo, que ya se ha acabado el recreo. Pf en serio...
- Cállate anda. Hablamos luego... Te amo princesa.
- Y yo mas bombooooon.
Y ya esta. Pequeña, esto puede parecerte una tontería pero hasta ese detalle, para mi, insignificante, la hizo feliz, la mas feliz de todas aquel día Jamas pierdas el tiempo con celos, como yo. Jamas dejes que nadie se interponga y lucha, pero no luches peleando con nadie, no caigas en juegos, simplemente lucha a su lado, dejandole claro a esa persona, de que tu vas a estar ahí siempre, pase lo que pase y venga quien venga. Son los detalles los que de verdad definen todo.
Pasaban los días, y las cosas empezaban a mejorar, después de muchas discusiones, por fin, parecía que sus padres nos habían entendido. Con mi cumpleaños de por medio, aun guardo en esa caja con decorados de vaca, el puzzle con nuestra primera foto juntos, dándonos un sencillo beso, y acompañado, otra cajita similar, mucho mas pequeña, aroma de Bue y poco mas. No me gustaba mi cumpleaños, ella lo sabia, pero ella no sabia que con estar ya, de verdad merecía la pena hasta el peor de mis días Todo iba como la seda, por fin. Pero ya sabes, las tormentas siempre, siempre dejan secuelas.
Hacíamos ya los diez meses, habíamos quedado para ir a comer, algo sencillo, no había porque complicarse la vida. Pero con ella casi siempre había alguna complicación No te he hablado de el, de su amigo, su ex novio (Antes de mi, claro), su compañero... como lo quieras llamar. Se llamaba Alejandro, no entrare en el físico porque se, pequeña, que eso para ti no debe ser relevante. Pero si debe serlo, que sepas, que a veces y otras no, hay fantasmas, de esos que te hacen pensar "Donde hubo fuego..." y no te equivocaras si lo piensas, yo no me equivoque. Pero si tuve un gran error, decidí llevarme mal con una de las pocas personas, quizás, que de verdad tenia muchísimo peso en las decisiones finales de Rocio. Quizás no era un mal tipo, de verdad a veces me apetecía llevarme hasta bien con el, pero yo era muy imbécil me negaba a aceptar que el pasase todo el día con ella, que pareciese que la tuviese mas que yo. Celos, siempre los malditos celos. Pero bueno, como te contaba... El día de los 10 meses parecía especial, irónicamente, es uno de mis números favoritos y siempre lo ha sido y lo sera, por lo que representa para mi y mi familia. Yo le di toda esa importancia en nuestra relación como un paso mas grande que unas flores, por ejemplo. Como cada vez que la recogía en su conservatorio, sentado en la valla de la acera de enfrente, mirando la puerta con la música a todo volumen en mis oídos reventándome los tímpanos Mismo procedimiento de siempre, ella sale, me mira, sonríe se toca el pelo unas ochenta veces y viene caminando hacia mi, haciendo un gesto de que tiene calor, de que se ha dado mucha prisa, aunque otra vez, como siempre, llega tarde.
Te podría contar la aventura de buscar un sitio para comer, pero solo te resumiré que, casualmente, ese día coincidía con el cumpleaños de la madre de Alejandro, y claramente, era imposible que ella y yo, como pareja que eramos, comiéramos en el mismo lugar donde estaba el chico con su familia. ¿Normal, verdad? Acabamos sentados en el Burger de la calle mas abajo, dejando en mi cabeza todas las bonitas ideas de comer tranquilamente con ella. Aun así, estábamos juntos, de verdad, y cualquier momento, cualquier sitio, era el perfecto, si estaban sus grandes ojos verdes, tapados por su pelo castaño claro, mirándome desde el otro lado de la mesa.
- Rocio... ¿Como llevas los exámenes?
- Pf... fatal, creo que me van a quedar muchas.
- Yo solo te digo una cosa... ¿Quieres que lo dejemos?
- Tu eres gilipollas...
- Pues si suspendes "muchas", para tu padre...¿Quien crees que tendrá la culpa? ¿Tus amigas, tus amigos, ellos, o tu novio?
- Pues... tu.
- Exacto. Y volveremos a lo mismo de antes. Por favor... Se que el conservatorio es tu sueño, corazón, pero si algún día, Dios no lo quiera, te ocurre algo, lo único que te va a quedar son los estudios. Miles de bailarines no saben ni sumar 2+2 ¿Tu quieres que un día si llegas a cumplir tu sueño, te entrevistan y te preguntan algo, no sepas la respuesta y quedes como una inculta o algo así?
- Claro que no, joe... pero es muy difícil.
- Nada es difícil. Y se que puedes. Amor, que si tu no puedes, nadie puede...
Durante toda la hora de la comida, durante todo el camino, hablando de lo mismo, hablando de todo su futuro, de lo que podía pasar.
Pero la respuesta ya es obvia, el final de eso ya es obvio. Suspendió cuatro, no por su culpa, quizás yo no soy ni era nadie para juzgarlo.
31 de Diciembre, hacia ya un año que me había enamorado de esa chica. No, no era nuestro aniversario, pero era el día que nos habíamos cruzado, como ya te conté cuando la tuve, de negro y blanco, toda la noche junto a mi. Y que quieres que te diga de esta noche.... Vestido dorado, palabra de honor, el pelo recogido. Estaba radiante, estaba tan hermosa, con sus pequeños tacones de color beige. Estaba tan preciosa...
Pero la magia se acaba, todo lo que temíamos ocurrió. Faltaban solo tres semanas para nuestro Aniversario, faltaba un día para empezar las clases otra vez. Pero había pasado... Su padre nos había prohibido estar juntos, otra vez, pero no como la anterior. Esta era una exigencia. Si no, solo así se explica que a las 10 de la noche tuviese a Koke a mi lado, escuchándome llorar, mientras ella en casa estaba discutiendo, otra noche mas, por mi. Hasta su padre me llamo esa noche para darme una explicación para decirme porque... pero yo ya lo sabia.
- A ver, Zapata, yo no tengo nada en contra tuya, ni mucho menos, solamente que Rocio tiene 14 años y no tiene edad para tener novio. Ella tiene mucho con el conservatorio y el instituto, y eso solo la distrae, yo lo siento. Yo os dejo ser amigos y ningún problema, pero nada mas. Ella ya me ha prometido que sera asi, y ya esta.
- Vale...
Cualquier otro habría luchado, habría puesto la voz en el cielo para que el no dijera nada de eso. Pero yo no soy así. No lucho así. Sabia de sobra que si yo discutía con el, ella estaría peor, ella saldría peor parada, y por si fuera poco... la perdería completamente. Lo siento si pensabas de mi alguien que dice las cosas siempre, espero que un día me entiendas, de que no tenia valor, ganas, ni voz para decir que no a las palabras de su padre. Yo no soy un luchador, simplemente la amaba... con todas mis fuerzas. Y no la perdí de nuevo, después de once meses de relación, otra vez, a escondidas de sus padres, inventándonos nombres y personas para estar juntos, planes lejos de su casa, de los sitios donde ellos irían hasta a pasear. Y nuestro aniversario a tres semanas.
Solo una semana me costo, solo una semana me llevo prepararlo todo. 12 cartas, 12 temas, 12 frases de 12 canciones en un CD y 12 situaciones diferentes en las que cada día hasta el día 31, las primeras 11 cartas le llegarían Toda la noche, todo el día en clase, escribiendo y escribiendo cartas. Cristina, Alejandro, Irene, Dani y muchas mas personas me ayudaron a dárselas todas, a que ni una sola carta se quedara perdida. Si ella no adivinaba de que canción era la frase del final de cada carta, al día siguiente no recibiría la que correspondía Y el final, el día 31, un cuaderno, uno nuevo, con una carta mas extensa, como la que hoy te envió a ti, pequeña. Y junto a ella, un simple anillo, con nuestra fecha y nombres grabados. Podrás pensar que era todo una locura, y si, lo era, yo estaba muy loco, pero que muy loco por ella.
Ya podrían venir mil en contra, que yo al día siguiente la demostraría que la amaba. Ya podríamos llorar mil veces, que de alguna forma, le sacaría una sonrisa de esas que me llenaban a mi el alma. La amaba, y ya un año juntos lo hacia patente.
La locura es algo importante, porque de verdad es lo que te hace luchar por lo que amas, sin temor ni nada. Y por ella, yo aplastaba cualquier obstáculo....
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