domingo, 27 de enero de 2013

Treintaiuno (IV)


Hay algo que te voy a contar, pequeña, que tienes que aprender, que se te tiene que quedar a fuego marcado y es que hasta la persona que fue tu máximo apoyo en el pasado, luego se puede volver tu peor enemigo. Todo esto lo entenderías si supieses como empezó todo, como conocí de verdad yo a Rocio, como supe de su existencia después de seis años sin saber nada de aquella chiquilla que asomada a la ventana nos miraba jugar en su jardín  Alicia para mi, Carol para los demás  fue ese pequeño detalle de los que ya te conté. Gracias a ella conocí a la persona de la cual me enamore. El cuadro amoroso que se formo entorno a nosotros dos fue el que propicio todo lo que te contare ahora. Te sorprenderá saber que todo hacia indicar que la persona con la cual yo terminaría seria con Carol, no con Rocio, ella estaba mas vista con mi amigo Javi. Extrañamente todo esto se torció  para bien o para mal de algunos, ya sabes quienes acabamos juntos, y si, ellos dos también  Carol se había convertido en todo lo parecido y contrario a mi, persona con la que compartía muchas risas pero demasiadas discusiones cuando los sentimientos estaban de por medio. Jamas supe ni sabre a que pudo llegar aquella historia y de verdad, me alegra que sea así, algún día lo entenderás  algún día te lo contare. Durante los primeros meses que Rocio y yo estuvimos juntos, Carol seguía ahí, siendo la mejor amiga de ella, y quizás una de las mías  Pero como ya te he dicho, todo se tuerce cuando hay sentimientos de por medio, y lo primero es la amistad.
Pasado un tiempo, cuando ya estábamos al final de aquel curso, comenzó todo. Los problemas con sus padres iban en aumento, pero lo sobrellevábamos como podíamos  aguantando fuertes. Pero no te esperas jamas que una de las personas que mas quieres, te de un golpe tan fuerte. Solo ella sabría las razones por las cuales actuó como actuó, yo no puedo contártelas  solo yo se las razones por las cuales defendí mi relación ante cualquier ataque, y para ello, te confieso, hice muchas cosas de las cuales no me enorgullezco. Los problemas con Carol hicieron muchísima mella en nosotros, Rocio la defendía  la quería muchísimo, yo no podía permitir que nadie se interpusiese mas entre nosotros, aunque eso fuese perder a una amiga. Todo iba de mal en peor, hasta el punto de que Rocio tuvo que elegir entre uno de los dos, de no poder saludarnos ni mirarnos a la cara. Eramos estúpidos y nos comportamos como tal, pensaras, y tienes razón pequeña, pero que decirte...

Pero no todo fue mal en aquellos meses, no todo era tan oscuro como lo pinto yo, ni tan rosa como puedes pensar que era.
Era la primera vez que iba a ver a Rocio bailar después de muchos años, y estaba yo, sentado en una butaca al lado de su madre, con su padre y uno de sus hermanos al lado, Lucia y Javi. Una situación cómica, de muchos nervios si te soy sincero. Pero alli estaba yo, ilusionado, con mas ganas de estar encima del escenario para verla lo mas cerca posible.
Habra mil bailarinas mejores, habrá mil personas que sepan como mover su cuerpo de una forma mas hermosa, pero para mi, no había nadie mas que ella, no había nada mas que ver sus ojos llenos de felicidad de hacer lo que le apasionaba, de sentir la música y entregarse a ella, de mover su pequeño cuerpo al compás de la música, de perderse en cada nota.
Podrías verme callado, mirando atento para guardar cada movimiento en mi memoria como un tesoro. Los tres minutos mas largos de mi vida, guardados en un diminuto cuerpo de una chiquilla de catorce años, disfrutando con algo mas que un baile, haciendo con sus pies el sueño de toda su vida. A mi lado, su madre sonriente y orgullosa, mirando el espectáculo, preguntándome cada poco tiempo cual de todas era su hija, emocionada como una buena madre al ver a sus hijos felices.
Durante toda la tarde sentado al lado de su madre vi en ella muchas cosas que me recordaban a Rocio, era apasionante como vivía la música y el baile, como sentía todo lo que sentía su hija cuando escuchaba algo. Comente con ella tantas cosas, tantos movimientos y asuntos del espectáculo  que de verdad pensé que podría llegar a apreciarme como mínimo, pero quizás me equivoque, solo quizás...

- Este baile es canario.

- Si, lo conozco, a mi madre le encanta.

- Si, ya me dijo Rocio que tu madre era de allí ¿no?

- Si, mas o menos, de Tenerife.

- Que bien... Oye ¿Esa de ahi no es Rocio?

- Para nada, estos son de otro curso, Rocio ya no baila mas...

- Pues vaya mierda...

Sentados en la parte de atrás de un Mercedes, cogiéndonos de la mano a escondidas, apretados con Javi y Lucia, sus padres, poniendo canciones de El Barrio, delante. Mirándonos de vez en cuando, gritándonos con la mirada los mil "te amo" que teníamos que callar, susurrándonos como nos necesitábamos sin poder hablar. Solo un pequeño gesto escrito en la pantalla de un teléfono: Eres muy grande, mi bailarina.

Siempre hay un pequeño momento de luz antes de que caiga la noche cerrada. Siempre habrá un momento cuando creas que todo es perfecto, cuando pienses que todo va a salir bien, en que crees vivir en las películas americanas. Pero todo es mentira, y llega el verano, y con el, la amiga de todos, la distancia, siempre la puta divertida distancia...
Siempre ten en presente, corazón que cuando todo esta bien, aparece Murphy para decirte que la vida duele desde que amanece hasta que se apaga la luz. Por suerte, siempre se puede salir de todo, y mucho mas cuando amas a una persona.

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