lunes, 4 de febrero de 2013

Treintaiuno (VIII)


Sentados en esos bancos de piedra, cada medio día  compartiendo los pequeños momentos que podíamos estar juntos, mirando de frente su conservatorio  riéndonos de todas sus historias burlándome de ella. Perdíamos tanto el tiempo ahí, echados en el césped  mirando al cielo, dibujando corazones con cuerdas, enredando mis manos por su pelo. Todos los días lluviosos o soleados, mirándonos a los ojos, sin hablar de nada, porque no hacia falta.
Pasaban los días  todas las discusiones que nos desgastaban, las discusiones por Carla, Lucia y Carol, y la de siempre, por sus padres y mis celos. Visto desde fuera, no hacíamos otra cosa que estar mal, pero cuando estábamos solos, no había relación mas perfecta, no había persona mas perfecta que ella en mi vida.
Se que se hubiésemos guardado los momentos juntos cuando estábamos separados, si hubiesen sido tan fuertes, las cosas hubiesen sido diferentes.
Se acercaba el 27 de Mayo, y de nuevo mi mente maquinaba planes locos con ella, ideas que me pasaban por la mente para sorprenderla y hacerla feliz, aunque solo fuera en ese instante. La primera idea fue organizarles una fiesta sorpresa, tanto a Rocio como a Carla y Claudia. Era bastante gracioso verme hablando por la mañana con las madres de cada una, pidiéndoles consejos y ayuda para que todo saliese perfecto. Pero ellas se me adelantaron, ellas ya tenían organizado todo. Como era lógico ese plan lo elimine, y las ideas y los días se me agotaban. Y... bueno, la idea técnicamente no fue mía  no te voy a mentir. La mañana misma de su fiesta, me envió un mensaje "Que día mas romántico .. mira lo que hay delante de mi portal cuando puedas cariño". No me hice esperar, una hora después estaba enfrente de su puerta, viendo un coche destartalado, blanco, pintado toscamente "Tu y yo a 13 metros sobre el cielo. Te amo". Bastante bonito, pero no, la idea no la saque de ahí, la tenia ya de antes. Después de ver aquello me fui directo a casa de Carlos, el seria el que haría "el trabajo sucio". El plan no podía fallar. Nosotros estaríamos en la fiesta, mientras el y Alejandro entrarían en el jardín de Rocio (un jardín en el cual, Carlos y y habíamos entrado muchas veces, para dejarle a Rocio algún que otro regalo de mi parte)... Nada podía fallar.
Ahí venia ella, con su vestido, abierto por la espalda, tan preciosa como siempre. Ahí estaba yo, tan poco arreglado como de costumbre, de nuevo, nervioso. Paso un buen rato, hasta que me llamaron al teléfono  cuando salí, y les vi, riéndose de toda la aventura.

- Ya esta hecho.

- ¿En serio? Genial... ¿Como ha sido?

- Pues colarnos fue muy fácil  pero claro, no contábamos con que la ventana de su habitación estaba abierta. Estábamos haciéndolo y mientras los padres pasando por el salón  no veas tu que miedo tío jajaja pero ha estado gracioso...

- ¿Le habéis hecho foto?

- Si claro, mira...

Y si, ahí estaba, en la valla verde, justo enfrente de su ventana un 31 en morado y plateado, tan grande como la valla, con un sencillo "Te amo, princesa" en un lateral.

- Joder tío... ha quedado genial.

- Gracias, gracias... ¿Cuando se lo vas a decir?

- Pues a ver si... mañana o esta noche. Ya os contare.

Me pase las horas siguientes callándome la sorpresa, con esa cara del que tiene algo que contar pero no puede. Me pregunto unas cuantas veces que me pasaba, trataba de estar lo mas distante posible, jugando al enfado para que se sorprendiese un poco mas. Es algo que manejo muy bien, creo que lo único que supe hacer bien. Saber como sorprenderla mas de lo que ella esperaba o pensaba que se podía sorprender. Sabia jugar con sus emociones para hacerla feliz, casi siempre, otras no tanto, ni siquiera un poco feliz.
Cuando la deje en casa, ella no se imaginaba nada, y justo antes de llegar yo a casa, ya no podía mas. La envié un mensaje "Se que odias dormir con la persiana arriba, pero por hoy, hazlo. A partir de ahora, siempre estaré contigo cuando abras los ojos"...

No tardo en contestarme... "¿Y ese 31 gigante que hay enfrente de mi ventana? En serio....eres increíble  no sabes aun cuanto te amo"

Lo vi yo al día siguiente y hasta yo me quede impactado. Era mas grande de lo que se veía  era mas bonito de lo que pensaba. Carlos esta vez se había superado...

Después de todo, el verano vuelve. Cuando menos te lo esperas, cuando mas libertad tienes, mas distancia hay entre los dos. Yo a Gandia, quince días, con Manu y con Alvaro. Ella a su pueblo, con Alejandro.
No, no me sentaba bien, no me gustaba nada, como podía pensar que mi novia se iba a ir durante casi un mes con su ex novio a su pueblo. Si alguno fue infiel, en nuestra conciencia queda. No te contare todo ese verano, fue un infierno constante. Horas y horas que me las pase mal al volver de fiesta, viendo sus fotos juntos, perdiendo la cabeza en pensamientos que no venían a cuentos. Ella no perdía la esperanza, me decía todos los días que me amaba, me hablaba todos los días preguntándome por mi, por que hacia. Yo mientras perdía la cabeza en celos, jugando con ella, volviéndome loco ante la idea de perderla... Fui un completo imbécil  pequeña. Me daba asco a mi mismo cuando me miraba al espejo y veía a un celoso de mierda, un tonto que no sabia confiar en la persona que amaba. Ella me llamaba para dedicarme canciones y yo, y mi madurez solo veían en las letras de las canciones de amor que me hacia escuchar "Cuernos, cuernos"..."¿Solo me llama para ponerme canciones sobre cuernos o que?"... Aquel verano la perdí  definitivamente. Cuando ella volvió, en sus ojos ya no estaba esa emoción por verme, ese brillo cuando me miraba. Lo había pasado mal, yo había sido un egoísta  El único apoyo lo tenia en mis dos amigos, solo ellos dos, pero me sentía solo, al pensar que la estaba haciendo daño, día tras día, aun cuando estaba  ya en Madrid.
La perdí ese primer día de Septiembre que la vi, la perdí cuando ella me dijo que no podía estar conmigo, pero no sabia vivir sin mi. Cuando juegas con alguien, asumes las reglas, y aprendes a perder.
La amaba, claro que la amaba, pero los celos son mucho mas fuertes cuando no puedes tener a esa persona al lado, cuando no puedes darla un beso que te quite todos los miedos de encima, de pensar que ya no es tuya. La pedí perdón tantas veces, prometí tantas cosas, y nunca las cumplí  Volvimos, no duramos ni una tarde separados, pero dentro de mi se, que aunque tuvimos varios meses mas, después de aquel verano, yo la había perdido para siempre, que ella jamas volvería a ser la misma. Mientras yo seguía loco, loco por ella. Hoy la pediría perdón otra vez, como el que habla con un viejo amigo con el que discutes, hoy la diría todas las veces que miraba a la terraza de aquel piso de la playa, llorando, echándola de menos. Pero mis palabras están vacías  Pequeña, no cometas mi mismo error, no dejes de confiar en la persona que tengas al lado, confía mas en ti si puedes. Pero de todo se aprende, o eso dicen...

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