miércoles, 7 de noviembre de 2012
"Buenos días, princesa"
Mirada al frente, una cama vacía. Abres los ojos completamente y te vuelves a ver solo en esa fría cama. Recuerdas las noches anteriores. Su mano pasando por tu cintura, abrazándote Su cabeza apoyada en tu pecho, buscando la tranquilidad de un ritmo. Te acaricias el pelo, y te incorporas ...¿Donde quedo todo lo que se prometió? Sigues pensando en cada vez que ella abría los ojos, mirándote, asustada por pensar que algún día la dejarías sola. Como tiernamente la apartabas ese pelo de la cara y la acariciabas, mirándola a esos ojos oscuros y profundos, y susurrarla con un beso, como cada mañana: "Buenos días, princesa; sigo aquí .. siempre voy a estar aquí . Verla sonreír que se te erice la piel por la belleza de esos labios rojizos, por esa sonrisa que se pinta como un arcoiris. Cuantas noches y mañanas perdidas a su lado, cuantas noches y mañanas que no supiste ver que ella se marcharía Te levantas, te miras al espejo, ya no eres aquel que se lucia y bromeaba consigo mismo para hacerla sonreír, para hacerla ver que seguías allí. Ahora los años están sobre ti, y solo han pasado unas pocas noches, las ilusiones de tantos sueños dejaron ver las pesadillas en cuanto ella se fue. Te miras a los ojos, apagados ya de esa luz, te miras a los ojos rojos del insomnio. Ya la casa no huele a chocolate por las mañanas, el olor de su perfume no se pierde por la habitación dejando dulce el aire del día Y por fin, las lagrimas hacen aparición rompes esa fina barrera delante del espejo, te das cuenta de todo lo que falto, de las faltas que quedaron, de los miedos y las costumbres que lo acabaron todo. Cierras los ojos fuerte y como loco corres hacia el final del pasillo, con las lagrimas corriendo ya por tu cara, con el miedo clavado en tus pupilas de imaginarte otra noche y otra mañana mas sin ella. Te paras en la ventana, ves al vacío apenas corto si te miras dentro del corazón Ahora o nunca, la vida no es vida si ella no le da nombre, das tu ultimo aliento en nombrarla, con la vana y triste esperanza de que ese ultimo soplo de aire lleve a sus oídos el amor que perdiste....
Mirada al frente, una cama caliente. Abres los ojos completamente y la ves a tu lado, un suspiro de alivio recorre todo tu cuerpo, completamente bañado en sudor, temblando de miedo... Ahora es ella la que te mira segura, y tu eres el que siente miedo. Ahora es ella la que te acaricia el pelo, la que te mira a los ojos. Esta vez es ella la que se acerca a darte un beso, te seca esa lagrima que paso del sueño a la realidad. No sabes si decirla cuanto la quieres, cuando la adoras, cuando la amas. No sabes si decirle cuantas noches y mañanas quieres ser el ultimo y primero en mirarla a esos ojos oscuros. Te arrancas las palabras poco a poco, temiendo que tan efímera fue la pesadilla, como tan efímero puede ser el sueño... "Siento cada día el miedo de perderte. Siento cada día el miedo de que no seas mas que un sueño. Siento que hoy estas aquí y mañana sera otra cama la que caliente tu cuerpo. No se cuanto te necesito, pero te necesito. Podría decirte mil sentimientos, pero tengo miedo de jamas volver a encontrarte a ti, en otros labios, con otra cara, con otro nombre. Te necesito no por obsesión si no por amor..." Notas que estas temblando, notas que esa fina barrera que había entre tu dureza y el amor se ha resquebrajado, notas que tu cara arde de vergüenza y pasión por decirla lo que sientes... Ella te sonríe, que bello arcoiris forman sus labios mientras una lagrima baja por su fina piel blanquecina, pero ella sonríe. Nada puede salir mal. Te acercas a ella despacio, la abrazas con fuerza, para no dejarla escapar nunca, para hacerla saber que eres suyo. Y como todas las mañanas, susurrado en un beso a esos labios rojizos "Buenos días princesa; Sigo aquí .. Siempre voy a estar aquí".
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