miércoles, 14 de noviembre de 2012

Lejos del lamento.


Andando por las calles, resucita su memoria, se fija en ese banco, un banco ,que, a primera vista no tiene nada especial  y es verdad, ese banco es como cualquier otro, de madera y hierro, igual de frío que todos los demás que se extienden hasta la estación, igual de roto, tan roto como su corazón. Se da cuenta que ese banco, en parte, es como ella, no tenía nada especial a primera vista, y tal vez fuera como todas las chicas de su calle, de su barrio, pero algo tenía especial, que a primera vista no podía explicar. Se da cuenta que darse cuenta de las cosas tarde no siempre es suficiente ni es consuelo.. Da media vuelta y corre. El cielo gris, truena y se abre, y la lluvia le baña, eso solo le recuerda esas tardes abrazado a ella, mientras miraban por la ventana la lluvia y se apretaban, sintiendo el ritmo de sus latidos, tanto no se puede dejar atrás, sigue corriendo sin importar la lluvia y la opinión ajena, solo corre, porque nunca es tarde.

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